Mujeres en política colombiana: avances históricos y retos pendientes para 2026
Mujeres en política: avances y retos para 2026

Mujeres en política colombiana: avances históricos y retos pendientes para 2026

La participación femenina en la política colombiana ha experimentado transformaciones significativas desde que las mujeres obtuvieron el derecho al voto en 1954, un hito fundamental que abrió las puertas a su incursión en escenarios de elección popular. Sin embargo, a pesar de estos avances históricos, la representación en espacios clave como el Congreso de la República sigue siendo limitada, y la posibilidad de que una mujer alcance la Presidencia de la República aún parece distante.

Un camino de progreso gradual pero insuficiente

Abrirse paso en la política colombiana ha representado un desafío monumental para las mujeres, especialmente en regiones apartadas y afectadas por la violencia. Las barreras van más allá del contexto de seguridad, ya que ejercer liderazgo político continúa siendo una tarea más compleja para ellas, como lo confirman las cifras históricas.

A comienzos del siglo XXI, el porcentaje de mujeres en el Congreso apenas alcanzaba el 10%. El panorama comenzó a cambiar gradualmente durante las legislaturas de 2014 y 2018, cuando la representación femenina llegó a cerca del 20%, con 55 de las 279 curules ocupadas por mujeres. Este avance, aunque lento, fue sostenido y permitió que en la legislatura actual las mujeres alcanzaran aproximadamente el 30% de participación en el Congreso, el nivel más alto registrado en la historia del país.

La paridad formal versus el poder real

Este crecimiento se explica, en buena medida, por la implementación de reglas de paridad y cuotas de género dentro de varios partidos políticos para la inscripción de listas de candidatos y candidatas. La ley que garantiza cuotas de género en los partidos ha sido fundamental para la representación femenina actual en el Congreso.

Sin embargo, el aumento numérico no se ha traducido en un mayor acceso a los cargos de mayor poder dentro del Legislativo. Las mujeres siguen sin llegar, al menos en los últimos cuatro años, a espacios como las presidencias del Senado y la Cámara de Representantes. Investigaciones académicas, como el estudio "Ley de Cuotas: ¿Representación Fragmentada?" realizado por la docente Bibiana Ortega, evidencian que actualmente los partidos no apuestan por que las mujeres encabecen sus listas electorales.

Vicepresidencias simbólicas pero con limitaciones

De acuerdo con estudios recientes sobre la brecha de género en cargos públicos y de poder, la mayoría de colombianos considera que no existen diferencias en las capacidades de hombres y mujeres para asumir la Presidencia de la República. El hecho de que en el actual y en el anterior periodo presidencial hayan llegado a la Vicepresidencia figuras como Francia Márquez y Marta Lucía Ramírez marca, en el plano simbólico, un antes y un después en la política colombiana.

No obstante, para María Teresa Gutiérrez, docente de la Facultad de Ciencia Política de la Universidad Javeriana y experta en temas de género, el rol que ambas vicepresidentas desempeñaron dentro de sus respectivos gobiernos estuvo limitado. "Han tenido muy poca capacidad real de poder y acción, y ha existido cierta invisibilidad del papel de la mujer en esa posición. Esto debería servir para abrir una discusión de fondo sobre el lugar que se les da a las mujeres que, por mérito propio, llegan a cargos de alto nivel", aseguró la académica.

El desafío hacia las elecciones de 2026

Así las cosas, el reto no es solo incrementar la cantidad de mujeres en el Congreso de la República o en cargos importantes dentro del Gobierno, sino garantizar que puedan ejercer liderazgos reales e influir en las decisiones del país en igualdad de condiciones. El objetivo fundamental es que el género no sea una barrera a la hora de legislar o gobernar.

La política colombiana enfrenta el desafío de transformar la participación numérica en representación efectiva, donde las mujeres no solo ocupen escaños sino que tengan voz y poder de decisión en los asuntos cruciales del país. Las elecciones de 2026 representan una oportunidad crucial para evaluar si los avances logrados se consolidan o si persisten las brechas estructurales que limitan el pleno ejercicio del liderazgo político femenino.

La implementación efectiva de las cuotas de género, la promoción de mujeres en posiciones de liderazgo dentro de los partidos políticos, y la creación de condiciones equitativas para el ejercicio del poder son elementos esenciales para construir una democracia más inclusiva y representativa en Colombia.