Luis Gilberto Murillo: un recorrido político que ahora apunta a la Presidencia
Luis Gilberto Murillo, una figura con una extensa trayectoria en la política colombiana, que incluye haber sido canciller, ministro de Ambiente, embajador en Estados Unidos y gobernador del Chocó, se presenta por segunda vez como candidato presidencial. En esta ocasión, compite contra quien fuera su compañero de fórmula en el pasado, Sergio Fajardo, y enfrenta el desafío de una intención de voto que no supera el 1%. Murillo sostiene que su proyecto ofrece una nueva oportunidad para Colombia, basada en un enfoque más técnico, sostenible y conectado con las regiones, aunque debe abrirse espacio en un escenario electoral altamente polarizado.
Una carrera marcada por la experiencia y los desafíos
En entrevista con El Espectador, Murillo afirmó: "Tengo un recorrido, unos contactos, una experiencia y unos resultados concretos, porque el electorado sabe que vamos a tener un gobierno serio". Su fórmula vicepresidencial, Luz María Zapata, destacó que fue precisamente esa trayectoria la que la motivó a unirse a la campaña, luego de una entrevista que consideró "muy bonita". Zapata, exdirectora de Asocapitales, conoció a Murillo cuando era ministro en el gobierno de Juan Manuel Santos, y conserva recuerdos personales que reforzaron su decisión de acompañarlo en giras por todo el país.
Originario de Andagoya, Chocó, Murillo es conocido por su carácter tranquilo y pausado, y por su constante compromiso con su región natal. Ha transitado por partidos como Cambio Radical y Colombia Renaciente, de los cuales se distanció por diferencias ideológicas, y ahora busca la Presidencia mediante firmas, bajo el lema "la oportunidad es Colombia". Su estrategia se centra en evitar confrontaciones y construir consensos, una habilidad que le ha valido reconocimiento incluso en sectores de izquierda, que lo aceptaron en el gabinete del presidente Gustavo Petro.
Controversias y cargos clave en su trayectoria
Sin embargo, su paso por el gobierno Petro no ha estado exento de polémicas. Actualmente, enfrenta una investigación disciplinaria de la Procuraduría por presuntas irregularidades en la elaboración y distribución de pasaportes durante su gestión. Su adhesión a la campaña de Petro en mayo de 2022, tras obtener un 4,2% de los votos con Fajardo en la primera vuelta anterior, le valió el cargo de embajador en Estados Unidos. En ese rol, Petro le encomendó la tarea de mejorar las relaciones bilaterales, especialmente en la lucha contra las drogas, y fortalecer la paz y la democracia en el continente.
La formación académica de Murillo incluye una beca que lo llevó a graduarse como ingeniero de minas en la Universidad de Moscú, donde conoció a su esposa, Barno Khadjibaeva. Pero más allá de sus estudios, su vida ha estado marcada por el exilio. A principios de este siglo, huyó a Estados Unidos tras un intento de secuestro por parte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), cuando era gobernador del Chocó. En ese cargo, canceló las personerías jurídicas de las Convivir, lo que lo convirtió en un objetivo paramilitar, forzándolo a rehacer su vida en Detroit y Chicago.
Diplomacia y crisis en el Ministerio de Relaciones Exteriores
En Estados Unidos, Murillo trabajó como consultor internacional para entidades como el Banco Mundial, USAID, el BID y el PNUD, afianzando relaciones con el Congreso estadounidense que luego serían cruciales en su papel como embajador. Este puesto lo obligó a renunciar a la ciudadanía estadounidense. Como embajador, fue una pieza clave en medio de tensiones globales, como el ataque de Hamás a Israel y el genocidio en Gaza, logrando al menos cuatro reuniones entre Petro y el entonces presidente Joe Biden.
Su desempeño le valió la confianza de Petro, quien lo designó como canciller de forma temporal tras la suspensión de Álvaro Leyva por el escándalo de los pasaportes. Murillo asumió un Ministerio de Relaciones Exteriores en crisis, realizando cambios internos y enfrentando dificultades derivadas de la disputa con Thomas Greg & Sons por la expedición de libretas. Se posesionó oficialmente en mayo de 2024, en un contexto de elecciones en Estados Unidos que resultaron en la victoria de Donald Trump.
Jorge Rojas, su viceministro, afirmó a El Espectador que "el mejor resultado de la Cancillería fue de él", destacando que su llegada fue bien recibida y vista como un acierto del gobierno Petro. No obstante, su salida no fue amigable: renunció anticipadamente tras un "impase" con Estados Unidos por el retorno de connacionales deportados, desatado por un trino de Petro. Aunque Murillo discrepaba con la diplomacia conducida a través de redes sociales, los mensajes desde la Casa de Nariño complicaron la situación, llevándolo a trabajar con su reemplazo, Laura Sarabia, y el embajador Daniel García-Peña para encontrar una solución.
La campaña presidencial y los desafíos actuales
Tras su salida, Murillo consolidó su candidatura presidencial, viajando a Estados Unidos y analizando estrategias con su hijo mayor, Luis Gilberto Murillo ("Lucho junior"). Optó por recolectar firmas y se distanció de Colombia Renaciente por diferencias con su presidente, John Arley Murillo. Aunque se consideró su inclusión en la consulta del frente amplio, que incluía figuras como el senador Iván Cepeda, Murillo criticó al CNE por excluir a Cepeda y decidió ir directamente a la primera vuelta.
Como único candidato afrocolombiano en la contienda, ha buscado diferenciarse de la figura de Petro para posicionarse como una opción de centro, manteniendo diálogos con figuras como Juan Fernando Cristo y Mauricio Lizcano. A pesar de las críticas por supuestamente usar el Minexteriores como "fortín político" y por el manejo de las relaciones con Venezuela, Murillo defiende su gestión y se mantiene en la carrera con la convicción de que puede aportar algo diferente a Colombia. Su meta sigue siendo evitar peleas y construir consensos, aunque el reto de superar el 1% de intención de voto en una elección polarizada persiste.



