Petro logra convencer al 45% de colombianos sobre buen rumbo del país antes de elecciones
Petro convence al 45% de colombianos sobre buen rumbo del país

Gustavo Petro logra convencer al 45% de colombianos sobre buen rumbo del país antes de elecciones legislativas

A pocos días de las elecciones legislativas, el presidente Gustavo Petro ha conseguido persuadir al 45% de los colombianos de que el país avanza por la dirección correcta, según la más reciente encuesta de Invamer realizada en febrero de 2026. Esta cifra representa un aumento significativo frente al 34% que compartía esta opinión en noviembre del año anterior, marcando una notable evolución en la percepción ciudadana durante un período electoral crucial.

La estrategia política detrás de la percepción positiva

Esta creencia no surge de manera espontánea, sino que es el resultado de una estrategia política cuidadosamente diseñada que aprovecha al máximo los sesgos cognitivos inherentes al ser humano. Los expertos en comunicación política identifican varios mecanismos psicológicos que explican este fenómeno de persuasión masiva.

Sesgo de inmediatez: Los seres humanos tendemos a sobrevalorar el presente frente al futuro. Un aumento salarial hoy tiene un peso psicológico mayor que el riesgo de mayor informalidad laboral mañana. La reducción en el precio de la gasolina esta semana resulta más tangible que el pago de una deuda gigantesca en el futuro. La administración Petro concentra sus medidas de alto impacto perceptual en el corto plazo, donde los beneficios son inmediatos y los costos se difieren en el tiempo.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Sesgo de disponibilidad: Nuestro cerebro juzga la veracidad de una afirmación según qué tan fácil sea recordarla. Petro inunda constantemente el espacio informativo con datos concretos y repetibles: "el salario mínimo subió 23%", "el sector agropecuario creció 7,1%", "Colombia es la cuarta economía de la Ocde en crecimiento". En contraste, los efectos fiscales de sus políticas resultan demasiado abstractos y requieren del dominio del pensamiento de segundo orden, que implica detectar las consecuencias de las consecuencias.

Mecanismos de persuasión y encuadre informativo

Efecto de encuadre: El mandatario selecciona sistemáticamente las referencias que lo favorecen. Por ejemplo, compara el porcentaje de crecimiento económico con países de la Ocde y otras economías desarrolladas, mientras descarta deliberadamente las comparaciones que podrían perjudicarlo, como las realizadas con Latinoamérica o con el propio crecimiento histórico colombiano.

Ilusión de correlación: Este fenómeno consiste en atribuir causalidad donde solo existe coincidencia temporal. Cuando el sector financiero reportó utilidades récord, Petro afirmó: "Este gobierno hizo más ricos a los ricos como ningún gobierno, pero al mismo tiempo volvimos más ricos a los pobres". Desde el punto de vista causal, esta afirmación es errónea. Los bancos obtuvieron mayores ganancias principalmente porque las tasas de interés se mantuvieron elevadas debido a la inflación que el Gobierno no logró controlar adecuadamente, y porque la expansión fiscal les proporcionó oportunidades de negocio mediante el financiamiento del déficit.

Efecto de halo: Un logro genuino en un área específica contamina positivamente la percepción de otras áreas completamente distintas. El crecimiento real del sector turístico, por ejemplo, crea un halo que ilumina, sin justificación objetiva, la gestión fiscal, la seguridad jurídica y el clima de inversión. El ciudadano promedio no suele realizar un análisis integral, sino que tiende a seleccionar aquellos elementos que le convienen para justificar sus preferencias políticas: si algo bueno ocurrió, entonces el gobierno en general "lo está haciendo bien".

Sesgos culturales y defensas cognitivas

Pensamiento mágico redistributivo: Existe un sesgo culturalmente arraigado que asocia moralmente el gasto social con la justicia y la austeridad fiscal con la crueldad. Esta predisposición hace que el ciudadano promedio experimente una resistencia cognitiva significativa al cuestionar el gasto público expansivo, pues hacerlo parece situarlo "del lado de los ricos". Petro explota este sesgo con notable agresividad, encuadrando cualquier crítica fiscal como una defensa de los intereses del establecimiento tradicional.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Sesgo del statu quo invertido: Petro llegó al poder con un discurso claramente revolucionario. Esto genera en sus votantes una predisposición a interpretar cualquier dato ambiguo a su favor: si algún indicador mejora, es prueba contundente de que el cambio funciona; si algún indicador empeora, se atribuye inmediatamente al sabotaje del establecimiento o a la herencia del modelo anterior. Se trata de un escudo cognitivo casi impenetrable que protege la narrativa gubernamental.

Implicaciones para el proceso electoral

Reconocer estos sesgos cognitivos no constituye un mero ejercicio académico, sino que representa el primer paso fundamental para no convertirse en víctima del populismo progresista. Los colombianos enfrentan una decisión crucial en las próximas elecciones legislativas, donde la capacidad de análisis crítico y la comprensión de estos mecanismos de persuasión resultarán determinantes para el futuro del país.

La encuesta de Invamer revela no solo cifras, sino también la profunda transformación en la percepción ciudadana lograda mediante estrategias psicológicas sofisticadas. Colombia necesita ciudadanos informados y críticos que voten con conciencia este domingo, comprendiendo tanto los logros reales como los artificios retóricos que moldean la opinión pública en momentos electorales decisivos.