La ruptura que marcó el camino político de una pareja de influencers
Andrea Valdiri, la reconocida influencer barranquillera con más de 9 millones de seguidores en Instagram, ha vuelto a ser noticia, esta vez por sus declaraciones sobre la incursión en la política de su exesposo, Felipe Saruma. La pareja, que alguna vez fue considerada una de las más emblemáticas del mundo digital en Colombia, terminó su matrimonio de manera sorpresiva después de un año y medio, dejando atrás un viaje exclusivo por Europa y un amor que parecía inquebrantable.
Un divorcio que dejó huellas
Valdiri y Saruma se casaron en abril de 2022, cuando ella tenía 31 años y él 22, una diferencia de edad que no impidió que mostraran un profundo enamoramiento en público. Sin embargo, tras su regreso a Colombia desde Europa, el compromiso se disolvió abruptamente. Felipe Saruma se mostró visiblemente afectado, y sus seguidores notaron cambios en su aspecto físico, aunque la razón específica de la ruptura nunca se reveló oficialmente.
Se especuló que la familia de Saruma pudo haber influido, mientras que Valdiri reflexionó sobre la experiencia en términos claros: “Lo que aprendí en este matrimonio, es que un matrimonio no es de cuatro ni de cinco. Un matrimonio es de dos personas y las decisiones se toman entre las dos personas”. Esta declaración marcó el tono de lo que vendría después, especialmente en el ámbito político.
La apuesta política de Felipe Saruma
En diciembre de 2025, Cambio Radical anunció la candidatura de Felipe Saruma a la Cámara de Representantes por el departamento de Atlántico, definiéndolo como “la renovación que hoy necesita Colombia”. El comunicado destacó su trayectoria desde los 12 años en el mundo digital, donde construyó un modelo de emprendimiento que, según el partido, inspira a millones. Esta movida generó expectativa, pero también críticas, especialmente desde el círculo de su exesposa.
Las críticas directas de Andrea Valdiri
En una entrevista en el podcast de Carlos Trujillo, Andrea Valdiri se refirió indirectamente a la candidatura de Saruma, aunque sin nombrarlo explícitamente. Expresó su desacuerdo con la participación de influencers en la política sin conocimiento previo: “Sinceramente, que pongan influencers, y yo siendo influencer mira que me estoy dando el puñal, pero yo nunca voy a coger un cargo político porque no sé, no tengo experiencia, no tengo ni idea”.
Valdiri profundizó en la diferencia entre el trabajo en plataformas digitales y la gestión pública, argumentando que desempeñar un cargo de elección popular requiere competencias específicas. Criticó la tendencia a votar por afinidad emocional en lugar de méritos: “No es votar por votar o por emoción. Mira cómo es injusto hoy en día que vemos que en un cargo político ya no les importa si tiene un diploma o no. Imagínate. Pero cuando vas a pedir trabajo honestamente, que te tiraste tantos años de estudio, la carta que te piden para el trabajo, si tienes experiencia, que estudiaste, mínimo tienes que saber inglés”.
Reflexiones sobre el impacto en la sociedad
Las declaraciones de Valdiri han generado un debate sobre el papel de los influencers en la política colombiana. Ella enfatizó que, aunque respeta el trabajo digital, cree que los cargos públicos deben ser ocupados por personas con preparación y experiencia, no solo por popularidad en redes sociales. Este episodio no solo revela las tensiones post-divorcio entre la pareja, sino que también pone en evidencia las discusiones más amplias sobre la calificación y meritocracia en la política.
Mientras Felipe Saruma busca consolidar su carrera política, Andrea Valdiri continúa construyendo su imperio digital, demostrando que, a pesar de su pasado compartido, sus caminos ahora se bifurcan en direcciones muy diferentes. La historia de esta pareja sigue siendo un reflejo de las complejidades del amor, la fama y el poder en la era digital.