De cara a las elecciones presidenciales del 31 de mayo, Vanguardia ha puesto en marcha una campaña con incentivos concretos para combatir el abstencionismo, fenómeno que en la segunda vuelta de 2022 dejó a más de 16 millones de colombianos sin votar, una cifra superior a los 11,2 millones de votos que definieron la Presidencia. La iniciativa busca traducir en acciones el llamado editorial a no quedarse en casa el día de las votaciones.
Dos incentivos clave para fomentar la participación
El primer incentivo es interno: la empresa otorgará a sus empleados medio día adicional al que establece la Ley 403 de 1997, que ya concede media jornada de descanso compensatorio remunerado a los sufragantes. De esta forma, los trabajadores de Vanguardia dispondrán de un día completo para ejercer su derecho al voto, sin importar por quién lo hagan.
El segundo beneficio está dirigido a toda la ciudadanía: quienes presenten su certificado electoral recibirán un mes de suscripción digital gratuita. Solo deben adjuntar el documento, sin especificar el candidato elegido, a través de un enlace que se publicará en la página web de Vanguardia después de la jornada electoral.
El abstencionismo: un desafío histórico
Desde la Constitución de 1991, que instauró la segunda vuelta presidencial, el promedio de abstención en estas elecciones ha sido del 52,5 %, según la Misión de Observación Electoral (MOE). Esto significa que, históricamente, más de la mitad de los colombianos habilitados para votar no acuden a las urnas. En 2022, la abstención fue del 41,83 %, la más baja desde 1994, pero aún preocupante.
El analista político John Mario González, maestro en Gobierno y Asuntos Públicos, exfuncionario del Banco Mundial y docente universitario, explicó a Vanguardia que la abstención es un signo de deslegitimación y pérdida de confianza en el sistema, los partidos y el gobierno. “Son rasgos de sociedades desengañadas o enfermas”, afirmó. Además, señaló que la baja participación beneficia a quienes tienen maquinaria electoral, ya que el voto cautivo se vuelve más visible. Por ello, cada voto libre y consciente contribuye a equilibrar la balanza.
Tendencias alentadoras y barreras socioeconómicas
A pesar del panorama, hay una tendencia positiva: la participación ha aumentado progresivamente desde 2014. Camilo Cruz, del programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos de la Universidad del Valle, destacó que la abstención tiene un fuerte componente socioeconómico. “Para la gente en la ruralidad, ir a votar es mucho más costoso que para quienes viven en zonas urbanas”, señaló. Iniciativas como la de Vanguardia buscan reducir esas barreras, como el costo de desplazamiento o la pérdida de un día de trabajo.
Lo que debe saber para votar el 31 de mayo
La jornada electoral se llevará a cabo en todo el territorio nacional de 8:00 a. m. a 4:00 p. m., de forma exclusivamente presencial. Para sufragar, basta con presentar la cédula de ciudadanía amarilla con hologramas o la cédula digital. Quienes no modificaron su puesto de votación antes del cierre de inscripciones conservarán el mismo lugar donde votaron en las pasadas elecciones al Congreso.
Voto en blanco: no es lo mismo que abstenerse
El voto en blanco es una opción válida de participación: el ciudadano acude a las urnas y marca una casilla específica para expresar que no apoya a ningún candidato. Según la analista Mariana Hernández, es una decisión política de inconformidad. Sus efectos dependen del tipo de elección: si obtiene la mayoría absoluta en comicios de alcaldes, gobernadores, corporaciones públicas o primera vuelta presidencial, la votación debe repetirse una sola vez. En segunda vuelta presidencial, su efecto es principalmente político y simbólico, sin obligación de repetir la elección (Corte Constitucional, Sentencia C-490 de 2011).
Con estos estímulos, Vanguardia busca que el 31 de mayo más santandereanos y colombianos acudan a las urnas, y que la decisión de quién gobernará el país la tome la mayoría, no unos pocos.



