Candidatos víctimas de atentados exponen la violencia que frena campañas electorales en Colombia
La violencia política se ha convertido en el principal obstáculo para el desarrollo de las campañas electorales en amplias zonas del territorio colombiano. Tres candidatos al Congreso que han sido víctimas directas de ataques armados han denunciado públicamente la imposibilidad de realizar trabajo de campo en regiones controladas por grupos armados ilegales, revelando la cruda realidad que enfrentan los aspirantes a cargos públicos.
Relatos de terror en medio de la contienda electoral
El representante Julio César Triana, candidato del partido Cambio Radical por el departamento del Huila, sufrió un violento atentado el 15 de agosto de 2025 cuando su vehículo recibió el impacto de once disparos de fusil al salir del municipio de La Plata. "De los 37 municipios del departamento, no he podido visitar 20 de ellos", afirmó Triana con preocupación evidente en su voz.
El candidato agregó que los mismos habitantes le advierten por teléfono que no los visite, explicándole que "son conscientes que, si ponen un afiche, si colocan un pendón, si me apoyan abiertamente, están poniendo en riesgo sus propias vidas". Esta situación ha transformado radicalmente su estrategia de campaña, limitándola principalmente a redes sociales y medios de comunicación tradicionales.
Episodios violentos que marcan la campaña
El senador Jairo Castellanos, de la Alianza Verde, vivió uno de los episodios más trágicos de esta contienda electoral cuando, el pasado 5 de febrero, fue víctima de un atentado en el que dos miembros de su equipo de seguridad perdieron la vida. El político describió con dolor la realidad que enfrentó tras el ataque:
"Masacraron a mis muchachos... En sus casas encuentro a una viuda de seis meses de embarazo, y salgo de ahí, me voy para donde la otra esposa y la encuentro con nueve meses de gestación", relató Castellanos, evidenciando las consecuencias humanas de la violencia política.
Secuestro y violencia de género en la política
Por su parte, la exalcaldesa de Santander de Quilichao, Lucy Amparo Guzmán, candidata del Partido Liberal por el Cauca, fue secuestrada el 15 de febrero por presuntas disidencias de las FARC mientras realizaba actividades de campaña. Los agresores se apropiaron de un vehículo y las armas de dotación de su equipo de seguridad.
Guzmán alertó además sobre una dimensión particular de esta violencia: "Este país todavía ejerce una violencia política muy fuerte contra las mujeres, que afecta incluso nuestras garantías electorales básicas". La candidata señaló que aproximadamente el 65% de la población del Cauca vive en zona rural y cuestionó si realmente los ciudadanos pueden ejercer su derecho al voto libremente en territorios bajo control de grupos armados.
Panorama más difícil que hace cuatro años
Los tres candidatos coincidieron en que la situación actual es significativamente más difícil que la experimentada durante las elecciones anteriores. "Esta campaña mía ha sido atípica, ha sido limitada, ha sido principalmente a través de las redes sociales y los medios de comunicación", explicó Triana, quien atribuyó el problema al crecimiento, fortalecimiento y toma de territorio por parte de los grupos al margen de la ley.
Frente a las recientes declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre posibles riesgos en el sistema electoral, el senador Castellanos respondió: "No hay que sembrar un manto de dudas innecesario sobre el tema electoral. El sistema es un mecanismo que históricamente ha mostrado garantías suficientes".
Los aspirantes enfatizaron que el verdadero riesgo para las elecciones no reside en el sistema de conteo de votos, sino en la violencia que impide a los candidatos llegar físicamente a los territorios y a los ciudadanos ejercer sus derechos políticos libremente. Esta realidad plantea serios interrogantes sobre las garantías democráticas en regiones donde la presencia estatal es limitada y los grupos armados ejercen control territorial.
