Benedetti acusa a general retirado de plan para sabotear al presidente Petro
El ministro del Interior, Armando Benedetti, lanzó fuertes críticas contra el ahora general retirado de la Policía Nacional, Edwin Urrego, a quien acusó de haber participado en un presunto complot para sabotear al presidente Gustavo Petro mediante la introducción de sustancias psicoactivas en el vehículo presidencial. La polémica se desató luego de que el propio mandatario hiciera pública la salida del alto oficial durante un Consejo de Ministros realizado en Montería.
Las acusaciones del ministro del Interior
Benedetti reaccionó tras conocerse que Urrego fue llamado a calificar servicios, una figura administrativa que implica su retiro definitivo de la institución policial. "Resulta que a él lo botan es por un informe de inteligencia en el que quiere hacer un entrampamiento al señor Presidente de la República", afirmó el ministro con contundencia. Además, pidió al oficial retirado que no se "escudara" en su nombre y lo acusó directamente: "No sea cobarde. A usted lo sacaron fue por un entrampamiento que quería hacer, también por su paso por la Polfa, por la Dijín y por actos sospechosos en ese pasado".
El jefe de la cartera política también sostuvo que, por su condición de miembro retirado de la Policía Nacional, a Urrego le está prohibido "delinerar" y lo acusó de haberse aliado con otras fuerzas políticas "para delinquir". Según Benedetti, el general estaría intentando confundir a la opinión pública al afirmar que su salida se debió al allanamiento a la casa del ministro, ocurrido el 11 de noviembre en Lagos de Caujaral, Puerto Colombia.
El contexto del escándalo presidencial
El origen de esta controversia se remonta al Consejo de Ministros realizado en Montería, donde el presidente Gustavo Petro denunció públicamente que un general de la Policía tenía la misión específica de introducir drogas en su carro oficial. "Hay un general que ordené retirar de la Policía; tiene una misión extraña, alguien le dio la orden para ponerme sustancias psicoactivas en el carro", aseguró el mandatario colombiano durante la reunión gubernamental.
Posteriormente, se confirmó que el oficial al que se refería el Presidente era precisamente el general Edwin Urrego, excomandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, quien luego había pasado por la Regional 8 y la comandancia de Cali. Petro también vinculó a Urrego con el allanamiento al domicilio de Benedetti, sugiriendo que formaría parte de una serie de hechos irregulares que, según él, se vienen presentando desde el mes de octubre anterior.
"Ya se destituyeron varios, pero eso me coloca en una situación de alarma y con esto peor", agregó el jefe de Estado, al advertir que el supuesto complot representa una amenaza directa contra su seguridad personal y la estabilidad institucional del país.
La defensa del general retirado Urrego
Por su parte, Edwin Urrego rompió el silencio en una entrevista con Noticias Caracol, en la que negó rotundamente todas las acusaciones formuladas por el Presidente y el ministro Benedetti. "Nunca, eso para mí es una locura", afirmó el general retirado con firmeza, quien aseguró que no existe ningún informe real que lo comprometa en un plan de sabotaje contra el mandatario.
El exoficial policial también manifestó estar completamente dispuesto a someterse a pruebas de polígrafo y a cualquier otro mecanismo de verificación que permita esclarecer los hechos de manera objetiva. "Estoy dispuesto a lo que se requiera para que esto sea aclarado", señaló Urrego, mostrando su voluntad de colaborar con las investigaciones correspondientes.
Repercusiones políticas y de seguridad
Este caso ha generado una fuerte controversia política a nivel nacional y reabre importantes debates sobre varios aspectos críticos:
- La seguridad presidencial y los protocolos de protección del mandatario
- Los conflictos internos dentro de la Fuerza Pública colombiana
- El uso y manejo de informes de inteligencia en medio de disputas de alto nivel gubernamental
- La relación entre el Gobierno nacional y los cuerpos de seguridad del Estado
Mientras tanto, la opinión pública colombiana sigue a la expectativa de las investigaciones oficiales que permitan confirmar o desmentir uno de los señalamientos más graves de los últimos meses en la política nacional. Este escándalo ha puesto en evidencia las tensiones existentes dentro del aparato de seguridad del Estado y ha levantado serias preocupaciones sobre posibles conspiraciones contra el primer mandatario.
La situación continúa desarrollándose, con ambas partes manteniendo sus versiones contradictorias y la ciudadanía esperando respuestas claras y verificables sobre estos graves acontecimientos que involucran a las más altas esferas del poder ejecutivo y de la institución policial colombiana.



