Exsuperintendente de Sociedades alerta sobre politización y abusos en insolvencia
Billy Escobar: superintendencias deben ser técnicas, no políticas

Billy Escobar Pérez, quien estuvo al frente de la Superintendencia de Sociedades durante casi cinco años, cerró un ciclo atípico en medio de la crisis empresarial pospandemia. Su administración cambió el rol del supervisor, priorizando el acompañamiento sobre la sanción. Al salir, lanzó alertas sobre prácticas indebidas en insolvencia y riesgos de politización institucional.

Balance de su gestión

Escobar destacó avances tecnológicos y cifras de recuperación empresarial, pero también señaló debilidades institucionales en regiones y actores que ven el sistema como un negocio. En entrevista con EL TIEMPO, reconoció que el país debe fortalecer la ética y la articulación institucional para proteger el tejido empresarial.

¿Por qué renunció?

Escobar explicó que sintió cumplida su misión tras cuatro años y ocho meses en el cargo. Considera que le cumplió al país, a la sociedad y al empresariado, y decidió abrir nuevas etapas.

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Cambio de visión en la Superintendencia

El principal cambio fue llevar la entidad a las regiones, rompiendo el centralismo. Antes vista como policía o juez, la Superintendencia pasó a ser una mano amiga. Esto fue clave en la pospandemia, cuando las empresas necesitaban apoyo, no sanciones.

Importancia de las mipymes

Las mipymes representan el 40 % del PIB, el 90 % de las empresas y el 80 % del empleo. Escobar enfatizó que necesitan acompañamiento real, financiamiento y presencia del Estado en los territorios. Aún persiste el centralismo, que debe superarse.

Rol técnico vs. político

Para Escobar, la Superintendencia debe ser un órgano técnico, no politizado. La prevención es más efectiva que el castigo, aunque la sanción es necesaria ante fraudes o abusos. El fin último es lograr empresas viables y sostenibles.

Procesos de insolvencia

La norma de insolvencia es una herramienta para dar segundas oportunidades, pero algunos actores la usan indebidamente para evadir responsabilidades. Escobar confirmó la existencia de prácticas organizadas, como asesorías para dilatar pagos o crear obligaciones ficticias, lo que distorsiona el sistema.

Resultados concretos

Actualmente hay 5.000 empresas en insolvencia: 2.700 en reorganización y cerca de 1.000 que ya se salvaron. La liquidación es minoría, lo que muestra que el acompañamiento técnico funciona.

Casos emblemáticos

Casos como La 14 y Justo & Bueno dejaron lecciones: una empresa es un ecosistema que afecta a proveedores, trabajadores y familias. En La 14 hubo activos para responder, pero en Justo & Bueno no, afectando a muchos pequeños acreedores. También mencionó el caso de Don Jediondo Sopitas & Parrilla, donde fallas internas y externas coincidieron.

Tecnología y supervisión

La tecnología permitió pasar a una supervisión preventiva con herramientas como el Atlas de Insolvencia. Escobar abogó por más tecnología y articulación con otras entidades para enfrentar los desafíos de la inteligencia artificial.

Riesgo de politización

Escobar advirtió que las superintendencias deben ser órganos técnicos e independientes. Si se politizan, pierden su esencia. El país necesita instituciones sólidas.

Tareas pendientes

Queda fortalecer la ética de algunos actores que ven los procesos como negocio. También hay retos con las cámaras de comercio, que algunas son burocráticas o politizadas, cuando deberían impulsar el desarrollo regional.

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