Cepeda acierta con Aída Quilcué como fórmula vicepresidencial: una apuesta populista de izquierda
Cepeda y Quilcué: la fórmula que apuesta por el populismo de izquierda

La estrategia de Cepeda: populismo de izquierda frente a la moderación teatral

La decisión de Iván Cepeda de elegir a Aída Quilcué como su fórmula vicepresidencial ha generado un intenso debate político en Colombia. Quilcué, reconocida dirigente indígena y víctima de violencia estatal durante el gobierno de Álvaro Uribe, representa una apuesta clara por consolidar una narrativa de confrontación entre el pueblo y las élites establecidas.

El verdadero significado del populismo

Contrario a lo que comúnmente se cree, el populismo no se reduce a privilegiar lo popular sobre lo técnico. Esa concepción corresponde más bien a la demagogia, una práctica política que se remonta a la Antigua Grecia. El populismo, en cambio, tiene sus raíces en el siglo XIX, tanto en los círculos intelectuales rusos conocidos como Naródnik como en el People's Party estadounidense, movimientos que compartían un antielitismo fundacional.

Según el filósofo Ernesto Laclau, el populismo implica la conformación de coaliciones entre diversos sectores populares que, utilizando la palabra "pueblo", se reconocen como parte de un mismo proyecto político al identificar un adversario común: las élites dominantes.

Dos populismos distintos

Es crucial distinguir entre el populismo de derecha y el de izquierda, pues no son fenómenos equivalentes como suele presentarse desde el centro político:

  • El populismo de derecha define al pueblo en términos de pureza racial, étnica y cultural, identificando como antagonistas principales a los migrantes y minorías.
  • El populismo de izquierda establece un antagonismo político entre el pueblo y las élites económicas y políticas, con un potencial redentor para los sectores marginados.

La estrategia electoral contemporánea

La idea tradicional de que la izquierda debe forjar alianzas con el centro o el establecimiento para triunfar electoralmente ha perdido vigencia. Lo que actualmente genera mayores réditos electorales es precisamente el antielitismo, es decir, el populismo entendido en su sentido no peyorativo.

Ejemplos internacionales como el triunfo del alcalde de Nueva York demuestran que frente al populismo nacionalista de figuras como Trump, la respuesta más efectiva no son candidatos "moderados" como Kamala Harris, sino populistas de izquierda como Zohran Mamdani.

El caso colombiano: Cepeda frente a sus rivales

Mientras Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia optaron por fórmulas vicepresidenciales que representan lo que el autor califica como "un falso teatro de la moderación", con Luis Fernando Restrepo y María Fernanda Cabal como "cómplices actores de reparto", Iván Cepeda ha elegido un camino diferente.

Con Aída Quilcué, Cepeda consolida la narrativa de una elección disputada entre el pueblo y el establecimiento, una estrategia que permitió a Gustavo Petro hace cuatro años conformar una coalición de sectores marginados agrupados alrededor del concepto de pueblo.

Esta apuesta no busca destruir el establecimiento, sino exigir una legítima inclusión en la distribución del poder político, representando así una versión colombiana del populismo de izquierda que ha demostrado efectividad electoral en otros contextos.