Debate de Cepeda con Valencia y De la Espriella no cuaja: ¿le teme a hablar de seguridad?
Debate de Cepeda con Valencia y De la Espriella no cuaja

Hace ocho días, el candidato del Pacto Histórico Iván Cepeda sorprendió a sus contrincantes y entusiasmó a sus seguidores al retar a un debate a los aspirantes de la derecha Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella. Hasta ese momento, había rehuido ese tipo de encuentros, y por eso llamó la atención su nueva disposición. Pero puso condiciones, pese a las cuales Valencia y De la Espriella aceptaron e incluso recordaron que ellos ya lo habían convocado. Hasta ahora, el debate no cuaja y eso podría empezar a correr en contra de Cepeda, que quiere evadir a toda costa un tema por el que todo el país le pide respuestas.

Condiciones que limitan el debate

Poner condiciones a un debate no es nada nuevo. En la antigua Grecia es célebre el requisito que quiso acordar Héctor antes de su legendaria lucha con Aquiles, según el cual el vencedor debía respetar el cuerpo del vencido y devolverlo a los suyos para los ritos funerarios, pero Aquiles lo rechazó. Abraham Lincoln y Stephen Douglas establecieron condiciones rigurosas para sus famosos debates políticos en 1858: siete encuentros en Illinois, con tiempos específicos de apertura y réplica, garantizando un formato justo. En Colombia, los medios que organizan los debates acuerdan las reglas con los candidatos y moderan las discusiones. Pero se ha dado un hecho que no tiene que ver con la forma, sino con el contenido.

Cepeda limita significativamente el número de candidatos con los que está dispuesto a discutir (únicamente Valencia y De la Espriella), lo que les resta posibilidades a otros aspirantes con opciones reales, y les restringe incluso sus derechos a la expresión y a rebatir las posturas de Cepeda. Varios de ellos han asegurado que no les importa que Cepeda no quiera enfrentárseles, y le restan importancia a la exclusión que plantea el candidato de izquierda.

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La visión de Cepeda sobre el debate

Esa actitud discriminatoria la ha explicado Cepeda asegurando que la discusión en el país es entre la izquierda que él representa y la derecha de la cual Valencia y De la Espriella son los principales exponentes. Niega, de facto, la validez y las posibilidades que puedan tener los aspirantes del centro del espectro político. Al ningunearlos, lacera la democracia por privar al país de la posibilidad de escuchar otras voces distintas a la suya y a las de la derecha, y también manipula al determinar con quién quiere debatir, impidiendo que más actores lo interpelen. En suma, reduce las posibilidades de los colombianos de tener más información para elegir.

“Con otros candidatos podemos tener diálogos, conversaciones, pero aquí hay que mostrarle al país dos posiciones claramente opuestas que representan una visión radicalmente distinta”, ha insistido Cepeda, minimizando al centro y exponiendo una visión intencionalmente acotada del derecho a la información, pues también ha asegurado que “la ciudadanía tiene el derecho a conocer claramente las propuestas y a confrontarlas en un debate con los dos candidatos de la extrema derecha”. A lo que tiene derecho la ciudadanía es a conocer todas las propuestas, incluso las de centro, y a ver cómo las exponen y las defienden los candidatos.

Los temas que Cepeda quiere evitar

También han llamado la atención sus afirmaciones sobre los temas que está dispuesto a debatir, en torno a las posiciones de izquierda y derecha. “La mía es la posición de lo social, de seguir por el camino de entregarle al pueblo colombiano bienestar a través de reformas sociales; la otra posición es la neoliberal que se gira en la concentración de la riqueza, de la militarización del país, el incremento de la confrontación y la violencia”, ha dicho. Pero, precisamente, sobre conflicto, seguridad y violencia es sobre lo que menos quiere debatir.

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En el podcast ‘A fondo’, de María Jimena Duzán, el candidato Cepeda, al hablar de definir los temas del posible debate dijo: “Aquí el tema no es simplemente la seguridad o el tema de militarizar el país”. Además, en sus encontronazos con Valencia en el Senado le ha dicho que debatan sobre racismo, el trato a los indígenas en el Cauca, la idea de Valencia de dividir el Cauca “segregando a los pueblos indígenas”; sobre pensiones, salario o la salud de los colombianos. “O podemos también hablar de cómo han ustedes pisoteado los derechos laborales. De todo eso podemos hablar, pero obviamente, con condiciones, pactando reglas”, le dijo Cepeda a Valencia. Aunque, de ninguna manera, menciona o acepta discutir sobre seguridad, sobre el descuadernado orden público en el país.

El talón de Aquiles de Cepeda: la paz total

Porque ese es su talón de Aquiles. Cepeda también es conocido como el arquitecto o el papá del programa bandera del Gobierno de Gustavo Petro: la “paz total”. Ese rol lo habría comenzado a desempeñar mucho antes de las elecciones de 2022. Él y la concejala de Bogotá Ana Teresa Bernal coordinaron la comisión que elaboró la propuesta de paz para el plan de Gobierno del actual presidente. Y como ha asegurado que dará continuidad en su integridad a ese plan de Gobierno, es seguro que en un debate le pidan cuentas porque la “paz total”, pese a ser el programa más promocionado por lo estratégico, es el más cuestionado por el acumulado de fracasos en los procesos de diálogos con actores ilegales.

También es posible que a Cepeda lo interpelen en un debate por la grave situación de orden público en el país, atribuida por casi todos los sectores, salvo los del Pacto Histórico, al fracaso de la “paz total”, a la sombra de la cual crecieron y se expandieron significativamente las principales organizaciones armadas ilegales en el país, como el ‘Clan del Golfo’ y las disidencias de las Farc que encabezan alias ‘Iván Mordisco’, alias ‘Calarcá’ y alias ‘Iván Márquez’. Según la fundación Ideas para la Paz, a diciembre de 2025, estas estructuras sumaban más de 27.000 integrantes, entre hombres en armas y redes de apoyo, lo que representa un crecimiento del 23,5 % respecto a diciembre de 2024. Conclusión: más de 5.000 personas se sumaron a estas organizaciones ilegales en solo un año.

En el marco de esa “paz total” se han adelantado asimismo las denominadas “mesas de diálogos socio-jurídicos” con temibles bandas criminales, varios de cuyos jefes, por ejemplo, fueron descubiertos en una parranda vallenata en la cárcel de Itagüí, lo que provocó la suspensión de esas conversaciones. Con los diálogos también en crisis de la mesa en la que se sienta alias ‘Calarcá’ —cuya actitud fue calificada este viernes por el comisionado de Paz, Otty Patiño, apenas como “ambigua”— por las acciones criminales en las que continúan sus estructuras, el cierre de este Gobierno no vería la conclusión efectiva de ningún proceso de paz.

Conclusión: una estrategia que puede costarle votos

Por eso, se entiende que el candidato Cepeda insista en poner condiciones en los temas que se podrían discutir en un eventual debate. En su libreta solo están los que pueden ser imputables a la derecha y los que le permitan sacar pecho a la izquierda. Tiene tan claro el escenario en el que quiere debatir que tampoco quiere dejar el más mínimo espacio para que los virtuales moderadores lo interpelen o le contrapregunten. Queda apenas un mes largo para la primera vuelta, y está por verse si esta actitud le da o le quita votos.