Estudio revela que la democracia ya no es la norma global y EE.UU. perdió su estatus liberal
Democracia ya no es norma global y EE.UU. pierde estatus liberal

La democracia en el mundo se vuelve minoritaria según estudio internacional

La semana que terminó trajo una noticia de enorme trascendencia que, en circunstancias normales, debería haber dominado las portadas de los periódicos y los titulares de los noticieros: la democracia en el planeta ya no es la norma, y se ha convertido en minoritaria. Esto significa que hoy en día hay más personas viviendo bajo dictaduras o regímenes abierta o veladamente restrictivos que bajo democracias liberales, aquellas construidas sobre un estado de derecho, una separación estricta pero armónica de los poderes públicos, y diversas libertades, incluyendo la de opinión y prensa.

Datos alarmantes del Instituto V-Dem

La impactante revelación proviene del Instituto V-Dem de la Universidad de Gotemburgo en Suecia, en su informe de 2026 titulado “El desmoronamiento de la era democrática”. Entre sus conclusiones más dramáticas, destaca que para fines del año pasado existían 92 autocracias y 87 democracias en el mundo. Sin embargo, el dato se vuelve aún más terrible al aplicar una lupa demográfica: en esas 92 autocracias reside el 74% de la humanidad, aproximadamente seis mil millones de personas, mientras que solo un 7%, unos 600 millones, vive en democracias genuinas.

Hasta hace poco, el término autocracia, que es más amplio que dictadura ya que no suprime necesariamente las elecciones ni todos los controles y contrapesos, pero sí restringe el pluralismo, debilita los tribunales, logra congresos obedientes y periodismos acríticos, evocaba lugares como Afganistán bajo los talibanes, con sus severas restricciones a las mujeres y castigos inhumanos, o Cuba sin elecciones por seis décadas, Venezuela con sus cientos de presos políticos, la Rusia de Putin con envenenamientos a opositores, o la Nicaragua de Ortega, donde se puede perder la nacionalidad por confrontar al poder.

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Estados Unidos: de faro de libertades a autocracia

Ahora, el primer ejemplo de autocracia es lo que hasta hace poco se consideraba el faro de las libertades y garantías civiles en el mundo. Estados Unidos perdió desde el año pasado su estatus de democracia liberal, y hoy Donald Trump gobierna, si no como un dictador, al menos como un emperador. Este líder militariza ciudades que no comparten su ideología, persigue sin miramientos a migrantes pobres mientras aplaude a extranjeros ricos con visas gold, ataca el pensamiento crítico y castiga a universidades que cuestionan sus políticas.

Incluso, ha sugerido ajusticiar a seis congresistas demócratas que en un video pidieron a las agencias de inteligencia y seguridad no obedecer órdenes ilegales. Además, hostiga y estigmatiza a la prensa por el mero hecho de preguntar. No hay que olvidar que este mismo personaje resquebrajó el comercio mundial con aranceles, desbarató la diplomacia multilateral pos Segunda Guerra Mundial, y armó conflictos e invasiones sin aprobación del Congreso.

La noticia pasa desapercibida en medio de ignorancia y distracciones

Que un estudio con credibilidad académica afirme que más de la mitad de los países y tres cuartas partes de la humanidad viven bajo dictaduras o autocracias, y que Estados Unidos haya perdido sus credenciales democráticas, debería ser una noticia de la magnitud de una pandemia o un ataque terrorista. Sin embargo, pasó desapercibida para el gran público, en parte debido a su ignorancia y precario nivel de información, factores que explican el ascenso de fenómenos como Trump.

En Colombia, esta noticia sucumbió ante la ola electoral, con debates sobre fórmulas vicepresidenciales y burlas presidenciales, o la triste caída de un avión de la Fuerza Aérea con decenas de muertos militares. Es difícil no pensar que aquí también nos encaminamos hacia una peligrosa autocracia, ya sea la que está en el poder y busca perpetuarse, o la que pretende reemplazarla y revertir logros recientes.

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Indicios de autocracia en Colombia

Hay indicios serios: Álvaro Uribe expresó sin tapujos que le gustaría un estado de opinión que complemente al estado de derecho, mientras que Gustavo Petro confía en una receta similar disfrazada de movilización y protesta. Ambos creen en los tribunales solo si los fallos les convienen; de lo contrario, cuestionan a la justicia. Han buscado congresos obedientes, lográndolo en ocasiones específicas. El poder legislativo ha sido a veces un dique contra desvaríos autocráticos, no por moral republicana, sino por corrupción estructural y juegos de intereses.

La satanización del periodismo como señal clave

Pero donde mejor se constata que vamos camino a la autocracia es en la satanización de la prensa. En los últimos 20 años, las extremas ideológicas colombianas han conseguido una lenta y progresiva deslegitimación del periodismo, ya sea cooptándolo para servir intereses (más la derecha) o convirtiéndolo en enemigo del pueblo y la democracia (más la izquierda). Así, cualquier hecho relacionado con los medios se juzga con prismas ideológicos, desde programas de televisión hasta casos de acoso sexual en cadenas de TV. Los medios son buenos o malos según aplaudan o interpelen a ciertos actores.