Fernando Sánchez Torres reflexiona sobre la desconfianza política y la ética en las elecciones
Desconfianza política y ética en elecciones según Fernando Sánchez Torres

La reflexión crítica sobre la desconfianza política actual

En un momento crucial para la democracia colombiana, el columnista Fernando Sánchez Torres presenta una profunda reflexión sobre el estado actual de la política y la creciente desconfianza ciudadana hacia los procesos electorales. A través de su experiencia personal y observaciones históricas, el autor construye un análisis que cuestiona las prácticas políticas contemporáneas.

Una trayectoria personal marcada por la distancia del poder

Fernando Sánchez Torres comienza aclarando su posición frente al ejercicio político activo. "No he sido político de profesión, ni he sido válido de político alguno", afirma, estableciendo desde el inicio su independencia de cualquier grupo de poder. El único cargo público que ocupó -la rectoría de la Universidad Nacional- no fue, según explica, una dádiva o compensación política, sino que asumió ese rol manteniendo su filiación política contraria al gobierno de turno y sin ser militante activo al servicio de las directivas de su partido.

Desde su época de bachiller en el Colegio de la Universidad Libre, donde se respiraba el espíritu liberal de Benjamín Herrera, la política formaba parte de sus inquietudes intelectuales. Aunque le fue ofrecida una beca para estudiar Derecho por su récord académico, la declinó para seguir su vocación médica, reconociendo que de haber sido abogado probablemente se hubiera visto inmerso en la política activa.

El punto de quiebre: violencia en el Congreso

Un momento crucial en su relación con la política ocurrió cuando, siendo estudiante, asistía regularmente al Congreso de la República para escuchar los debates protagonizados por figuras prominentes como Jorge Eliécer Gaitán, Manuel Serrano Blanco, Carlos Lleras Restrepo y Alfonso López Michelsen. Sin embargo, presenció cómo la animadversión partidista comenzaba a envenenar el ambiente parlamentario, culminando en el trágico episodio donde el congresista Amadeo Rodríguez disparó contra el representante liberal Gustavo Jiménez, causando su muerte y hiriendo gravemente a Jorge Soto del Corral.

"Fue cuando alejé toda posibilidad de llegar a ser político profesional", confiesa Sánchez Torres, marcando este evento como una de las páginas más vergonzosas del Parlamento colombiano que determinó su distancia definitiva de la política activa.

La comparación de Truman y la degradación política

El autor recuerda una reveladora entrevista al expresidente estadounidense Harry Truman, quien confesó: "Mis metas en la vida fueron ser pianista en una casa de putas o ser político. Y para decir verdad, no existe gran diferencia entre estas dos ocupaciones". Sánchez Torres analiza esta comparación, explicando que en la antigua Roma las prostitutas eran llamadas "lobas" y los sitios donde ejercían "lupanar", por los aullidos que emitían para vender sus favores.

Sin embargo, el columnista aclara que no generaliza este concepto: "No todos los escenarios donde actúan los políticos son lupanares ni todos los políticos son lobas". Los conceptos despectivos hacia los políticos profesionales son, según su análisis, consecuencia del actuar incorrecto y antiético de algunos de ellos.

La desconfianza electoral actual y el llamado a la prudencia

En el contexto político actual colombiano, Sánchez Torres observa que son muchos los que con su actuar dejan muy mal parado el concepto de la política, generando una profunda desconfianza en el momento de escoger candidatos para las corporaciones públicas y especialmente para la presidencia de la República.

Cita las sagradas escrituras: "Por sus obras los conoceréis", y enfatiza la necesidad de escudriñar con detenimiento las hojas de vida de quienes se postulan para cargos públicos. Su recomendación es clara: "Frente a la duda, abstenerse", un llamado a la prudencia electoral basada en el examen riguroso de las trayectorias de los candidatos.

La política como servicio colectivo

Finalmente, Sánchez Torres se pregunta si está actuando políticamente al hacer públicas estas reflexiones, y responde afirmativamente. Explica que "los actos políticos encierran intereses de alguna clase", diferenciando entre aquellos que buscan beneficio personal (incorrectos) y aquellos que persiguen beneficio colectivo (válidos).

Aunque carece de investidura política formal, declara que su intención es defender los intereses de toda la sociedad, ejerciendo así una forma de participación política desde la reflexión crítica y el llamado a la ética en el ejercicio del poder.

Esta columna representa un aporte significativo al debate público en un momento electoral crucial, recordando que la calidad de la democracia depende no solo de los políticos, sino también del escrutinio ciudadano informado y exigente.