Escalada nuclear y ruptura de acuerdos entre potencias aumentan riesgos para la economía global y mercados
La escalada nuclear y el debilitamiento de los acuerdos entre potencias vuelven a encender las alertas globales en un momento clave para la seguridad internacional y la economía. Los países firmantes del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) se reúnen desde este lunes en la ONU en medio de crecientes tensiones geopolíticas, con advertencias sobre el riesgo de una nueva carrera armamentista y sus implicaciones para la estabilidad mundial.
El contexto no es menor si se recuerda que hace cuatro años, el secretario general de la ONU, António Guterres, advertía que la humanidad estaba “a un malentendido, a un error de cálculo de la aniquilación nuclear”; mientras que hoy, lejos de mejorar, el panorama se ha deteriorado. “Creo que hay un sentimiento compartido de crisis”, señaló Izumi Nakamitsu, alta representante de la ONU para Asuntos de Desarme.
Uno de los factores que explica este deterioro es la desaparición de mecanismos clave de control armamentista. La expiración en febrero del tratado New START entre Estados Unidos y Rusia dejó sin un marco bilateral a las dos principales potencias nucleares, que concentran cerca del 90% del arsenal mundial, lo que incrementa la incertidumbre en el equilibrio estratégico global.
Ruptura de acuerdos nucleares eleva incertidumbre en mercados globales
La ausencia de acuerdos formales entre las principales potencias marca un punto de inflexión en el sistema de seguridad internacional. “Ya no tenemos ningún acuerdo bilateral de control de armas entre las dos mayores potencias nucleares”, advirtió Nakamitsu, al subrayar la gravedad del momento.
Por otra parte, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri), en enero de 2025 existían 12.241 ojivas nucleares en el mundo. Estados Unidos y Rusia siguen dominando el panorama, pero China ha comenzado a expandir su arsenal, mientras otros países avanzan en programas de modernización.
El fortalecimiento de estas capacidades refleja un cambio en la lógica global, que pasa de la reducción de arsenales posterior a la Guerra Fría hacia un enfoque de disuasión reforzada. Esta dinámica introduce nuevas presiones sobre los mercados internacionales, especialmente en sectores sensibles a la estabilidad geopolítica.
Aumento de arsenales y tensiones reconfiguran el equilibrio global
Las decisiones recientes de varias potencias refuerzan esta tendencia. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha expresado su intención de realizar nuevas pruebas nucleares, al señalar que “otros países también lo están haciendo”. En paralelo, Francia anunció un cambio en su política de disuasión que contempla el incremento de su arsenal atómico.
Estos movimientos generan preocupación en economías desarrolladas agrupadas en el G7, que han alertado sobre el refuerzo de capacidades nucleares de Rusia y China. El escenario evidencia un sistema internacional más fragmentado, en el que la cooperación en materia de desarme pierde terreno frente a intereses estratégicos nacionales.
El debilitamiento de la confianza entre los países es otro elemento central. “Es evidente que la confianza se está erosionando, tanto dentro como fuera del TNP”, afirmó Seth Shelden, representante de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN), al advertir sobre los riesgos de una desintegración progresiva del acuerdo.
Inteligencia artificial y conflictos activos aumentan riesgo nuclear
El entorno geopolítico actual añade complejidad a las negociaciones. La guerra en Ucrania, el programa nuclear de Irán y el desarrollo del arsenal de Corea del Norte se perfilan como factores que podrían obstaculizar cualquier avance en la conferencia. Estos conflictos mantienen la presión sobre el sistema internacional y elevan la probabilidad de desacuerdos entre los participantes.
A este panorama se suma la incorporación de nuevas tecnologías. La inteligencia artificial ya forma parte de sistemas de alerta temprana y de apoyo a la toma de decisiones en materia nuclear, lo que introduce riesgos adicionales. “Estamos viendo la evolución de un nuevo tipo de distopía”, advirtió Shelden, al señalar que estos desarrollos podrían aumentar el riesgo de uso accidental o intencional de armas nucleares.
Aunque expertos consideran que el Tratado de No Proliferación Nuclear no colapsará de inmediato, sí advierten sobre un deterioro gradual. “No va a implosionar de la noche a la mañana”, explicó Christopher King, secretario general de la conferencia, pero reconoció que existe el riesgo de que, con el tiempo, el acuerdo pierda su efectividad.
En este contexto, la reunión en la ONU se convierte en un espacio clave para evaluar el futuro del sistema de control nuclear. Sin embargo, la falta de consensos en conferencias anteriores y el actual clima de desconfianza plantean dudas sobre la capacidad de los países para alcanzar acuerdos que contribuyan a reducir los riesgos en un entorno cada vez más inestable.



