El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió este jueves que la prolongación del conflicto bélico entre Irán y otras regiones podría trasladar la economía mundial hacia un escenario económico “adverso”, caracterizado por un menor crecimiento y riesgos elevados para la inflación.
La portavoz principal del organismo, Julie Kozack, señaló que, aunque las expectativas de inflación se mantienen relativamente bien ancladas, el panorama global comienza a mostrar señales de deterioro.
Proyecciones de crecimiento
Según el FMI, el escenario de referencia para 2026 proyecta un crecimiento global de 3,1%, una cifra inferior a la observada en años recientes, pero aún sostenible dentro del promedio histórico de expansión mundial. No obstante, la entidad enfatizó que las tensiones geopolíticas y las interrupciones en los mercados energéticos pueden reducir la capacidad de recuperación económica y afectar la estabilidad financiera en varios países, especialmente en economías emergentes con alta dependencia de importaciones de petróleo o alimentos.
Escenario adverso
En el escenario denominado “adverso”, el FMI estima que el crecimiento mundial se desaceleraría hasta 2,5%, condicionado por precios del petróleo sostenidamente altos, expectativas de inflación más volátiles y condiciones financieras más estrictas. Kozack explicó que la economía global “se está adentrando en el escenario adverso”, aunque las políticas monetarias continúan siendo acomodaticias y la inflación todavía muestra señales de estabilidad relativa.
El informe destaca que la combinación de conflictos internacionales y precios energéticos elevados genera riesgos directos sobre la inversión y el consumo. Sectores como transporte, energía y alimentación son los más vulnerables, mientras que las cadenas de suministro globales podrían experimentar nuevas tensiones, afectando la producción industrial y el comercio internacional.
Impacto desigual
Además, los efectos no se distribuyen de manera uniforme. Las economías más expuestas a la importación de petróleo podrían enfrentar presiones inflacionarias más intensas, mientras que países con reservas financieras y políticas fiscales prudentes pueden amortiguar parcialmente los impactos. Este panorama resalta la importancia de políticas macroeconómicas coordinadas y la necesidad de monitoreo constante de los riesgos globales.
El informe también advierte que los consumidores podrían sentir efectos inmediatos en el costo de vida, especialmente en energía y transporte, aunque la inflación general aún no ha alcanzado niveles críticos en la mayoría de los países desarrollados. La combinación de crecimiento reducido y precios elevados podría afectar la confianza de los inversionistas y limitar la capacidad de los gobiernos para implementar estímulos fiscales adicionales.
Escenario severo
El FMI contempla además un escenario más extremo, denominado “severo”, en el que el crecimiento global podría caer hasta 2,0%, mientras que la inflación se dispararía hasta 6%, si los precios del petróleo y los alimentos permanecen elevados por un período prolongado. En este contexto, la volatilidad en los mercados financieros sería alta, generando presiones adicionales sobre la estabilidad macroeconómica de países emergentes y desarrollados.
Kozack advirtió que, aunque este escenario no constituye la proyección principal, refleja los riesgos potenciales asociados a la prolongación del conflicto y a la incertidumbre en los mercados de energía. La entidad subraya que, en caso de persistencia de estas tensiones, los bancos centrales podrían enfrentar mayores desafíos para controlar la inflación y mantener tasas de interés en niveles sostenibles.
Actualización de perspectivas
El FMI planea actualizar el informe 'Perspectivas de la economía mundial' en julio, incorporando datos recientes y nuevas variables geopolíticas. La actualización permitirá ajustar los pronósticos de crecimiento e inflación, ofreciendo a los gobiernos y a los inversionistas información clave para la toma de decisiones. Aunque los riesgos son importantes, Kozack indicó que las condiciones financieras globales continúan siendo acomodaticias, lo que proporciona cierta flexibilidad para políticas de estímulo. No obstante, la institución insistió en la necesidad de prudencia fiscal y monetaria ante la incertidumbre internacional.
La advertencia del FMI subraya que la combinación de altos precios energéticos, tensiones geopolíticas y volatilidad financiera global representa un desafío simultáneo para la inversión, el consumo y la estabilidad económica. Los gobiernos deberán equilibrar la recuperación económica con la gestión de riesgos inflacionarios, mientras las empresas y mercados financieros ajustan sus expectativas ante un panorama menos favorable.
El informe también refuerza la importancia de monitorear de manera constante los efectos de los conflictos internacionales sobre la economía global, la inflación y la confianza de los inversionistas. Para los países emergentes, la advertencia implica la necesidad de diversificar fuentes de energía y fortalecer las políticas macroeconómicas para minimizar vulnerabilidades.



