El ascenso meteórico de Juliana Guerrero en la administración Petro
Hace poco más de un año, Colombia desconocía por completo la figura de Juliana Guerrero. Su primera aparición pública ocurrió el 4 de febrero del año pasado, durante el primer consejo de ministros televisado del gobierno de Gustavo Petro, donde se ubicaba al margen de la mesa principal luciendo una cachucha característica de la revolución cubana.
En aquel momento, el presidente Petro la describió como "un poco joven, digamos, pero muy activa, rebelde, como las juventudes que nos hicieron ganar las elecciones". Catorce meses después, y faltando apenas cuatro meses para el término del gobierno, Angie Rodríguez, exdirectora del Dapre y directora del Fondo Colombia en Paz, la ha enmarcado como el poder detrás del poder en la administración Petro.
Control total sobre el Dapre y nombramientos clave
Según las declaraciones de Rodríguez y la confirmación de diversas fuentes dentro de Casa de Nariño consultadas por EL TIEMPO, Juliana Guerrero ejercería control total sobre el Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre). Este dominio se evidenciaría en su capacidad para impulsar la hoja de vida de Nhora Mondragón como directora de dicha entidad.
Aunque inicialmente Mondragón fue considerada como ficha del ministro Armando Benedetti, habría privilegiado sus lealtades con la joven de 23 años. La directora del Dapre, quien supervisa buena parte de las contrataciones por prestación de servicio y nombramientos estatales, llegó al Gobierno Nacional gracias a Guerrero, quien primero la llevó al Ministerio del Interior para ocupar la dirección de Seguridad y Convivencia, y posteriormente facilitó su salto a la dirección del Dapre.
Mondragón, junto con José Raúl Moreno, jefe de Despacho, habrían logrado apartar del presidente Petro a figuras claves como el propio ministro Benedetti, evidenciando el desplazamiento del responsable de la política en consejos y eventos regionales. Detrás de este distanciamiento se encontrarían una serie de diferencias entre Benedetti y Juliana Guerrero.
Extensión de influencia a otras entidades estratégicas
De acuerdo con fuentes gubernamentales, Guerrero no solo controlaría el Dapre, como lo expuso Angie Rodríguez, sino que también habría consolidado dominio pleno sobre el Fondo Colombia en Paz, adscrito a dicha entidad. En semanas recientes, colocó a Deyanira Guerra, una persona cercana, en la dirección del Fondo, aunque su permanencia fue breve.
No obstante, Guerrero sí habría logrado establecer un amplio control en la institución. Conocedores del Fondo aseguran que "sacó mucha gente que llevaba ahí mucho tiempo, entre 6 y 7 años", para reemplazarla con sus propias fichas. "Muchos cambios de gente sin experiencia y sin entender el funcionamiento del fondo", comentaron distintas fuentes.
Este fondo es de suma importancia para la consolidación de la implementación de la paz en los territorios, habiendo ejecutado más de 8 billones de pesos de cooperación internacional para proyectos de desarrollo. Por ello constituye un botín altamente codiciado. Sin embargo, expertos en la institucionalidad de la paz aseguran que, aunque Guerrero haya colocado sus fichas, no tendría a su disposición directa esos recursos, debido a los múltiples controles, procedimientos y requisitos establecidos, siendo la Agencia de Renovación del Territorio la encargada de definir los proyectos a invertir.
La influencia de Guerrero también se habría extendido al Ministerio de la Igualdad, donde llegó a controlar los recursos del Fonigualdad durante la administración de Juan Carlos Florían, según denuncias de prensa divulgadas en su momento.
Trayectoria y controversias de una figura en ascenso
El crecimiento de Juliana Guerrero en el gobierno ha sido verdaderamente meteórico. Ingresó al círculo cercano del presidente Petro gracias al general (r) William Camargo, quien la ubicó en el Ejecutivo después de que participara en la campaña presidencial en el Cesar, donde conoció personalmente al mandatario.
Fue una de las encargadas del empalme del Ministerio del Interior cuando salió Juan Fernando Cristo y asumió Armando Benedetti. Aunque se intentó nombrarla como secretaria general del Ministerio del Interior, su falta de títulos universitarios obligó a que fuera vinculada como asesora.
Estuvo en el círculo cercano de Benedetti, aunque algunos la percibían como ajena a este y con comunicación directa con el presidente Petro. Incluso circulan versiones sobre malos tratos de la joven hacia el ministro y presión constante para que impulsara los proyectos gubernamentales.
Desde el Ministerio del Interior fue designada como representante del gobierno Petro en la Universidad del Cesar. En esta designación surgieron los primeros escándalos, al utilizar aeronaves de la Policía para desplazamientos privados. Aunque el presidente Petro aseguró que eran por misiones secretas de la 'paz total', posteriormente se conoció que eran para asistir a sesiones del consejo directivo de la institución educativa pública.
Posteriormente, Guerrero intentó saltar al Ministerio de la Igualdad, específicamente al viceministerio de la Juventud, tema retomado por Angie Rodríguez en sus denuncias. Supuestamente su nombramiento se cayó por falta de estudios universitarios, pero 15 días después apareció con grados de la Universidad San José. Estos títulos están bajo sospecha de falsedad, tras declaraciones de la misma entidad educativa, lo que la ha llevado a responder ante la Fiscalía por presunto fraude procesal y falsedad en documento público.
Juliana Guerrero ha perdido visibilidad pública, pero no poder, como lo demuestra el control que ha consolidado en el Dapre y otras entidades gubernamentales, según las revelaciones que continúan generando controversia en el último tramo de la administración Petro.



