León XIV: un año de transformación hacia una voz firme en el Vaticano
León XIV: un año de firmeza en el Vaticano

En apenas un año, León XIV ha transformado el tono del Vaticano, pasando de una cautela inicial a una voz cada vez más firme frente a la guerra, la desigualdad y el desorden global. Así lo reflejan sus constantes intervenciones en la escena internacional, en medio de un ciclo de conflictos que reconfiguran el orden mundial.

Un pontificado que evoluciona

Desde la Plaza de San Pedro o desde cualquier lugar donde se encuentre, León XIV ha repetido una idea con variaciones mínimas pero insistentes: no hay justificación para la guerra. Lo ha dicho en audiencias generales, mensajes litúrgicos y ante delegaciones diplomáticas, mientras el mapa global se llena de conflictos activos y tensiones latentes. Lo que comenzó como un pontificado prudente, marcado por gestos de continuidad y un tono medido, ha mutado hacia una voz más directa. En solo doce meses, el papa ha pasado de administrar la herencia institucional del Vaticano a posicionarse como un actor que incomoda y, en ocasiones, choca con la lógica de poder que domina la política internacional.

Un mundo de disputas y fracturas

Ese giro no es menor. En un contexto atravesado por guerras prolongadas, disputas energéticas y fracturas geopolíticas, su insistencia en el diálogo y el desarme no solo define su perfil pastoral, sino que reconfigura el papel del Vaticano como interlocutor global. Mientras las potencias endurecen sus posturas y los conflictos se prolongan, la Santa Sede intenta sostener un discurso que, aunque tradicional en su forma, adquiere un peso distinto en medio de una creciente fragmentación internacional. El analista Ian Bremmer señaló recientemente que “estamos entrando en una era de mayor fragmentación global, con más conflictos y menos cooperación”, y que en dicho escenario “la insistencia del Papa en el diálogo no solo define su perfil, sino que plantea una interrogante más amplia sobre el papel que puede jugar una voz moral en un sistema internacional cada vez más tensionado”.

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Esfuerzos por resarcir tensiones internas

Para profundizar en el primer año de León XIV al frente de la Iglesia Católica, conversamos con Felipe Gaytán, profesor de la Universidad La Salle de México y experto en sociología de la religión. El experto señaló que ha sido un año de esfuerzos por resarcir las tensiones y rupturas generadas por las iniciativas de Francisco en el pasado, relacionadas con el papel de la mujer, el reconocimiento de la diversidad sexo-genérica, entre otros temas. Estas acciones provocaron tensiones con sectores conservadores, llegando incluso a amenazas de cisma por parte de algunos miembros y organizaciones en Estados Unidos y Europa. Dichas tensiones fueron evidentes durante el cónclave que eligió a León XIV, ya que Trump impulsó a los cardenales más conservadores de Estados Unidos, pensando en su posible candidatura electoral, sin comprender completamente los mecanismos internos de la Iglesia, que no funciona como una democracia participativa. “En ese momento, Trump no solo generó tensión, sino que incluso llegó a burlarse del Vaticano, publicando en sus redes sociales una imagen suya como papa, y recientemente compartió una imagen en la que aparece como Jesucristo, denostando al papa y apelando al nacionalismo estadounidense”, señaló Felipe Gaytán.

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Las claves del papado

  • Su nombre de nacimiento es Robert Francis Prevost.
  • Fue elegido el 8 de mayo de 2025 como el papa número 267 de la Iglesia Católica.
  • Es el primer papa estadounidense.
  • Hay 1.300 millones de católicos en el mundo; es la población global sobre la que León XIV ejerce liderazgo espiritual, lo que dimensiona el impacto potencial de sus decisiones.

Entrevista con Felipe Gaytán

1. ¿Cuál es tu impresión general de este primer año del papado de León XIV?
El papa actual se ha dedicado a reparar esas rupturas, convocando a las organizaciones religiosas a sumar esfuerzos y a los feligreses a asumir un laicado más activo en la evangelización. Un ejemplo de ello fue el reciente jubileo, en el que Francisco permitió la participación de la comunidad LGBTQ en la puerta de San Pedro. Sin embargo, León XIV cambió la percepción, indicando que esa participación debía verse como una peregrinación más. En el ámbito internacional, la atención del papado se ha centrado en los conflictos globales. En temas como Ucrania y Nigeria, sus mensajes han sido más de carácter espiritual que de posicionamiento político. No obstante, en los últimos meses ha sido más crítico respecto a Irán, Gaza, Líbano y Venezuela, lo que lo llevó a adoptar una postura más política que pastoral.

2. Hasta ahora sus viajes han sido a lugares en Oriente Medio y África. ¿Qué opinas al respecto?
Es importante recordar que el papa León XIV, antes de ser estadounidense, es un fraile agustino que se considera un peregrino en los confines del mundo. Su agenda está centrada en los más necesitados y en promover la justicia social, siguiendo la doctrina social de la Iglesia, especialmente la de León XIII del siglo XIX. Visitar Estados Unidos en este momento sería incómodo para él, debido a que el presidente Donald Trump le recordaría su ciudadanía y le exigiría lealtad al país. Sin embargo, la visión de León XIV le permite mantener cierta distancia de los poderes de su país de origen. A diferencia de Francisco, que nunca visitó Argentina —posiblemente por cuestiones políticas relacionadas con el nacionalismo peronista—, estoy convencido de que León XIV visitará su país de origen después del mandato de Trump.

3. Finalmente, ¿qué tipo de liderazgo consideras que deberá ejercer en un mundo con tantos conflictos y que se enfrenta a cambios constantes en todos los aspectos?
El Vaticano, como actor político en el escenario mundial, tiene una misión pastoral y un mandato moral en la arena política. A corto y mediano plazo, buscará recomponer la Iglesia en temas como los abusos por parte de religiosos, fortalecer su pastoral y establecer un cuerpo organizado con canales de comunicación internos para evitar rupturas y cismas, recuperando la confianza de sus feligreses. Además, intentará consolidarse como un actor convocante en temas de pobreza, justicia y paz, promoviendo un diálogo ecuménico con distintas organizaciones cristianas y un diálogo interreligioso con comunidades de fe no cristianas, como el judaísmo, el islam y las religiones orientales. Esto refleja la idea de Hans Küng, de que no habrá paz entre las naciones si no existe paz entre las religiones. A pesar de estos cambios y programas, los principios doctrinales sobre la vida, el cuerpo y la familia permanecen inalterables. La Iglesia no negociará estos temas, aunque mantendrá una postura prudente y evitará confrontaciones abiertas, defendiendo sus principios. Durante su gestión en Perú, León XIV mantuvo una postura conservadora en estos aspectos, aunque liberal en lo social. ¿Qué nos hace pensar que ahora cambiará, en un momento en que la Iglesia parece urgida de resolver sus propios conflictos?