Análisis de Gómez Buendía sobre los límites del cambio político en Colombia tras el gobierno Petro
Límites del cambio político en Colombia tras gobierno Petro

Los límites del cambio político en Colombia según análisis de Gómez Buendía

En su obra Colombia después de Petro, el analista Hernando Gómez Buendía aborda de manera crítica la quinta lección sobre el denominado "gobierno del cambio", examinando los límites estructurales que enfrenta cualquier transformación política en el país. El autor reconoce que Colombia requiere cambios profundos no por simple capricho ideológico, sino debido a realidades abrumadoras que afectan a la sociedad.

Una sociedad marcada por múltiples problemáticas

Gómez Buendía señala que una nación atravesada por pobreza generalizada, desigualdad económica extrema, exclusión social sistemática, improductividad crónica, corrupción institucionalizada, atraso en las estructuras estatales y violencia persistente difícilmente puede sentirse satisfecha con el statu quo. Sin embargo, el autor advierte que no basta con denunciar lo que está mal ni con desear cualquier tipo de cambio sin una dirección clara.

Balance del gobierno Petro: ni destrucción ni transformación radical

Al evaluar el gobierno de Gustavo Petro, Gómez Buendía sostiene que este no destruyó el país como temían los sectores de derecha, pero tampoco logró transformarlo de raíz como esperaba la izquierda. En términos concretos, Colombia no se convirtió en un modelo similar al de Venezuela, pero tampoco alcanzó a ser esa "potencia mundial de la vida" prometida durante la campaña electoral.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Superado el miedo promovido por sectores de extrema derecha durante las elecciones de 2022 -la idea de que Colombia derivaría hacia modelos como Cuba, Nicaragua o Venezuela-, queda pendiente la promesa de construir una verdadera "potencia de vida". Esta visión, según el análisis, quedó inconclusa y fue una promesa excesiva, incluso confusa, que ni el propio gobierno logró definir con claridad operativa.

Logros y debilidades del petrismo

Si bien el petrismo logró visibilizar la urgencia de transitar hacia energías limpias y de replantear la relación entre Estado, naturaleza y vida, su debilidad fue evidente en el plano psicosocial. En particular, no logró desmontar -o siquiera cuestionar de fondo- lo que algunos analistas denominan la "cultura traqueta", esa matriz simbólica que sigue moldeando el imaginario colectivo colombiano.

Este problema fundamental no se resuelve únicamente con reformas institucionales, sino que exige una transformación educativa profunda, una especie de "psicoanálisis social" orientado no a curar individuos aislados, sino a emancipar subjetividades colectivas. La tarea es compleja y requiere evitar tanto un psicologismo superficial como un sociologismo abstracto, articulando ambas dimensiones en un proyecto educativo y cultural integral.

Distinción clave entre Cepeda y Petro

Resulta particularmente sugerente la distinción que hace Gómez Buendía en su columna "Entre lo malo y lo peor" entre Iván Cepeda y Gustavo Petro: mientras Cepeda representa al movimiento social organizado, Petro apela directamente a las masas populares. Esta diferencia no es menor, pues implica dos formas distintas de entender el ejercicio del poder político: una más institucional y principista; otra más caudillista y movilizadora.

Si Cepeda llegara eventualmente a la presidencia, tendría el desafío de convertir la llamada "revolución ética" en algo más que una simple consigna electoral. Tal vez debería avanzar hacia una especie de epistemología hermenéutica que supere la noción de "pueblo" como masa homogénea y construya, en cambio, comunidades políticas conscientes, capaces de integrar a "los nadies" sin caer en idealizaciones románticas.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Desafíos de diálogo con poderes tradicionales

Queda por ver si Cepeda sabría interactuar con los poderes tradicionales -los llamados caciques políticos y económicos- sin renunciar a sus principios fundamentales, o si optaría por mantenerlos a distancia estratégica. Gómez Buendía muestra escepticismo al respecto, pero conviene recordar que Cepeda ha demostrado capacidad de diálogo constructivo, incluso con sectores ideológicamente opuestos, como ocurrió en su relación con José Félix Lafaurie durante los acercamientos con el ELN.

Para cerrar -sin pretender concluir definitivamente-, este debate sobre el futuro político colombiano sigue completamente abierto. Vale la pena revisar la columna completa de Gómez Buendía, donde también perfila a otros candidatos como Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, en un panorama político nacional que parece oscilar, una vez más, entre lo malo y lo peor según la perspectiva del analista.