Milei, Kast, Paz y Trump: los cuatro presidentes de derecha que enfrentan crisis de popularidad
Milei, Kast, Paz y Trump: presidentes de derecha en crisis

Pocas veces en la historia reciente de América Latina la derecha había llegado al poder con tanto viento a favor. Desde 2023, once de las catorce elecciones en la región inclinaron el péndulo hacia el conservadurismo, en un fenómeno que se interpreta como una reacción ciudadana frente al fracaso de los gobiernos de izquierda de la llamada segunda “marea rosa”. Sin embargo, a escasos meses o años de asumir, los gobiernos de Javier Milei en Argentina (29 meses), José Antonio Kast en Chile (2 meses) y Rodrigo Paz en Bolivia (6 meses) –junto al de Donald Trump en Estados Unidos (16 meses)– enfrentan una paradoja que la historia conoce bien: ganar elecciones es mucho más sencillo que gobernar.

El auge de la derecha y la frustración social

El auge actual de la derecha en América Latina y Estados Unidos nació del malestar y la frustración social. Ciudadanos agotados por la inflación, el estancamiento económico, la inseguridad creciente, la informalidad laboral, la corrupción enquistada y el colapso progresivo de los servicios públicos decidieron apostar por una alternativa. No lo hicieron por convicción ideológica, sino por desesperación pragmática: la izquierda había tenido su oportunidad, había hecho sus promesas y los problemas seguían ahí. Pero esa apuesta por líderes de la derecha lleva un precio implícito: cumplir con las promesas y estar a la altura de las expectativas creadas. Porque el mismo electorado que abandona la lealtad política para votar por resultados la abandona también cuando estos no llegan.

No hay base política más volátil que la del votante pragmático defraudado, y los números de aprobación de Milei, Kast, Paz y Trump lo confirman con una precisión que ninguna encuesta necesita explicar.

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Javier Milei atraviesa su peor momento

En Argentina, Javier Milei atraviesa su peor momento desde que llegó al poder en diciembre de 2023. Su desaprobación alcanzó el 63 por ciento en mayo de 2026, el nivel más alto desde el inicio de su mandato, con apenas un 35,5 por ciento de aprobación. En el ranking regional elaborado por la consultora CB Global Data de mayo ocupa el puesto 16 de 18 presidentes latinoamericanos, acumulando cuatro meses consecutivos de caída: en febrero tenía 46,8 por ciento y hoy ronda el 34,8 por ciento. En el mayor distrito electoral del país, el golpe es aún más duro: en la provincia de Buenos Aires solo el 32 por ciento evalúa positivamente su gestión, y un 58 por ciento la califica como “muy mala”.

Kast y su movida de timón a menos de 3 meses de asumir

En Chile, José Antonio Kast lleva apenas dos meses en La Moneda –asumió en marzo– y ya enfrenta una crisis de popularidad. Según Criteria (7 de mayo), su aprobación retrocedió dos puntos y se ubicó en 36 por ciento, mientras que la desaprobación se mantiene en 51 por ciento, con un 13 por ciento que ni siquiera tiene una postura definida sobre su gestión. La encuesta Plaza Pública Cadem de la semana del 14 de mayo confirma el cuadro: ninguna área del gobierno logra superar el 50 por ciento de aprobación. Las comunicaciones del Ejecutivo registran un 68 por ciento de desaprobación, y la lucha contra la delincuencia –el tema que le dio la presidencia– alcanza un 61 por ciento de rechazo. El 64 por ciento de los chilenos no cree que Kast tenga un plan claro para enfrentar la seguridad. Sus atributos mejor evaluados son ser “trabajador” (56 por ciento), “directo” (53 por ciento) y “competente” (50 por ciento), pero no logra superar esa barrera en ninguna dimensión vinculada a la cercanía o la sensibilidad con la gente.

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Paz, la renovación política boliviana se enfrenta a las protestas

En Bolivia, la crisis que atraviesa el presidente Rodrigo Paz a solo 6 meses de haber asumido –en noviembre de 2025– es el caso más explosivo y urgente de los cuatro. Este martes 19 de mayo, La Paz vive una de las mayores crisis sociales y políticas de los últimos años, con protestas masivas de mineros, campesinos y sectores afines a Evo Morales que intentaron avanzar hacia la plaza Murillo, epicentro del poder político boliviano, enfrentándose con la Policía entre gases lacrimógenos, dinamita y barricadas. Las movilizaciones, impulsadas por el deterioro económico, la inflación, la escasez de combustibles y el rechazo a las políticas de Paz, se radicalizaron pese a la derogación de la controvertida Ley 1720 sobre tierras. El Gobierno acusa a Morales –refugiado en el Chapare mientras enfrenta una orden de captura– de azuzar la crisis para desestabilizar al Ejecutivo, mientras crecen los bloqueos, el desabastecimiento y la presión para exigir la renuncia presidencial. El mandatario no tiene mayoría en el Legislativo, y una de sus primeras medidas fue eliminar los subsidios a los combustibles, lo que disparó el costo de la vida. Pese a todo, el canciller Fernando Aramayo descartó categóricamente cualquier posibilidad de renuncia, calificando de “absurdo” que se especule con una dimisión a tan solo medio año de haber asumido el cargo, y condicionando el diálogo al cese de las acciones violentas. Las medidas de presión mantienen a La Paz aislada del resto del país. Hay desabastecimiento en los mercados y escasean los productos de la canasta básica que llegan de otras regiones más productivas del país. Como respuesta, el fin de semana el Gobierno desplegó a la Policía y al Ejército para despejar las rutas. Paz ha dado la orden de no usar armas de fuego. La crisis sigue escalando y la tensión alcanza niveles máximos.

Donald Trump, el ‘todopoderoso’ se mide en las legislativas

Por su parte, fuera de la región latinoamericana, pero en nuestro hemisferio, en Estados Unidos, Donald Trump consolida este 19 de mayo su peor marca del segundo mandato. Según Silver Bulletin –el agregador de Nate Silver actualizado el pasado domingo– Trump alcanzó un nuevo mínimo histórico del segundo mandato con un índice neto de aprobación de –20,1 puntos, y su desaprobación en el manejo de la inflación y el costo de vida llegó a –41,8. El promedio ponderado de FiftyPlusOne al 18 de mayo lo ubica con 36,7 por ciento de aprobación y 59,9 por ciento de desaprobación. La encuesta del New York Times/Siena de esta semana es lapidaria: solo el 37 por ciento aprueba su gestión, el 64 por ciento desaprueba su manejo de la economía y el 69 por ciento rechaza cómo administra el costo de vida. Entre los independientes, el 69 por ciento lo desaprueba, y el 65 por ciento considera que sus políticas están empeorando la economía en el corto plazo. La caída entre independientes acumula 18 puntos en un año, con solo 25 por ciento de aprobación y 63 por ciento de desaprobación en ese segmento clave. Todo ello ocurre mientras la inflación se disparó al 3,8 por ciento y en tan solo 6 meses tendrán lugar las elecciones legislativas de medio término –3 de noviembre– en las que Trump arriesga perder el control de una o ambas Cámaras del Congreso, lo cual, de ocurrir, le complicaría la gobernabilidad durante los dos últimos años de su mandato.

El mismo patrón en cuatro países

Más allá de las diferencias geográficas, el fenómeno que atraviesan Argentina, Chile, Bolivia y Estados Unidos responde a la misma dinámica: electorados impacientes que votan por resultados, no por convicciones. Si Milei, Kast, Paz y Trump no logran acortar la brecha entre las altísimas expectativas que crearon y la dura realidad económica de sus ciudadanos, el mismo impulso que los llevó a la cima los arrastrará al fondo.