Sandra Plata y Jhon Jairo Granados firmarán el acta de matrimonio el próximo 15 de mayo en la jornada colectiva organizada por la Alcaldía de Bucaramanga. La historia de esta pareja es un ejemplo de resiliencia, fe y paciencia, y tiene como protagonista a su hijo Juan José, quien impulsó la unión.
Un reencuentro después de 11 años
Sandra y Jhon Jairo se conocieron en 2009. Él trabajaba con el hermano de ella, y ese mismo año Sandra quedó embarazada de Juan José. Poco después del nacimiento, Jhon Jairo se separó de la familia. La separación duró 11 años, durante los cuales Sandra crió sola a su hijo, trabajó como auxiliar de enfermería y mantuvo un negocio familiar: una lechona que vende cada sábado en la calle 48 de Bucaramanga. Durante todo ese tiempo, Sandra no tuvo otra pareja. "Yo solamente he sido con la única persona... o sea, mi única pareja", afirma.
En 2020, cuando Juan José estaba por cumplir 11 años, Jhon Jairo regresó. Sandra confiesa que al principio se resistió, pero finalmente cedió pensando en el bienestar de su hijo: "Mi hijo hace la mejor parte". Retomaron la convivencia en unión libre, como antes de la ruptura, y llevan cinco años así, sin haber formalizado la relación.
La petición del hijo
La decisión de casarse no partió de ellos, sino de Juan José, que hoy tiene 16 años y participa en Emaús, el grupo juvenil de la Iglesia Católica. En un retiro, el adolescente les pidió a sus padres que se casaran. "Sentí como el llamado de decirle a mis papás que se casaran para que lo que tienen se volviera más bonito y que lo formalizaran", explica Juan José.
Sandra y Jhon Jairo aceptaron, pero el costo de una boda los había frenado durante años. La solución llegó con la convocatoria de la Alcaldía de Bucaramanga al matrimonio colectivo del 15 de mayo. La hermana de Sandra la inscribió sin consultarle. "Ni siquiera me preguntó si yo sí me quería casar", recuerda Sandra entre risas. La pareja quedó seleccionada.
Juan José no creyó la noticia hasta que su madre se lo juró. "Papi, si salgo elegida, me caso", le dijo Sandra. Una vez confirmada la elección, el joven se mostró más entusiasmado que los propios novios. "Siento que es como un inicio desde cero y de la mano de Dios, ellos van a ser unos buenos esposos", afirma.
Una historia de aguante, fe y paciencia
Jhon Jairo también dudó al principio por la exposición del acto público, según relata Sandra, pero terminó aceptando. Ambos manejan juntos el negocio de la lechona y planean buscar el matrimonio por la Iglesia después de la ceremonia civil.
Iván Torres, de la Secretaría de Desarrollo Social de Bucaramanga, informó que las inscripciones de parejas interesadas se recibieron hasta el miércoles 22 de abril, y los requisitos notariales hasta el 24. "Desde la administración estamos recuperando principios y valores y estamos interviniendo lo más bonito que tiene nuestra ciudad, que es la familia", sostuvo el funcionario.
Sandra resume su historia sin pretensiones: "No es casi bonita historia de amor", repite, y la describe como un proceso de "resistencia", "resiliencia", "fe" y "paciencia". También atraviesa una condición de salud que, según sus médicos, irá mejorando. El 15 de mayo, después de 11 años de separación, un hijo de por medio y cinco años de unión libre, ella y Jhon Jairo firmarán el acta que los unirá legalmente.



