Políticos desacreditan medios críticos para presentarse como víctimas de persecución
Políticos atacan medios críticos para ganar réditos políticos

El doble juego político contra el periodismo crítico en Colombia

En las últimas semanas hemos sido testigos de una campaña preocupante contra el periodismo independiente en Colombia. Desde las más altas esferas del poder político, incluyendo la Casa de Nariño y círculos cercanos a candidatos presidenciales, se han lanzado ataques sistemáticos contra medios de comunicación que ejercen su labor crítica con rigor y responsabilidad.

La estrategia de deslegitimación desde el poder

El presidente Gustavo Petro ha centrado sus críticas en medios específicos que publican información sobre su gobierno, mientras ignora por completo a la prensa oficialista que defiende su gestión. Recientemente, acusó a La Silla Vacía de formar parte de la campaña política de Paloma Valencia basándose en una fotografía distorsionada que circuló en redes sociales, a pesar de que ya existían explicaciones documentadas sobre el origen de dicha imagen.

Esta no es la primera vez que el mandatario utiliza su posición para atacar medios críticos. Anteriormente, la Unidad Investigativa de Noticias Caracol también fue objeto de estigmatización por parte del presidente. El patrón es claro: cuando un medio publica información inconveniente para el gobierno, inmediatamente se cuestiona su credibilidad y se insinúan intereses ocultos detrás de su trabajo periodístico.

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El ataque desde la oposición política

Del otro lado del espectro político, Germán Calderón España, abogado del candidato presidencial Abelardo de la Espriella, publicó en la revista Semana una extensa diatriba contra La Silla Vacía. Bajo el amparo de ser un "producto de opinión", este representante de un candidato mezcló imprecisiones con desinformación para atacar a un medio que ha investigado exhaustivamente los negocios de su cliente.

La estrategia es similar: presentar al medio periodístico como parcializado y al servicio de intereses políticos contrarios, sin aportar pruebas concretas que sustenten estas graves acusaciones contra la integridad profesional de los periodistas involucrados.

El doble beneficio para los políticos

Los actores políticos obtienen un doble rédito con estas tácticas:

  1. Deslegitiman voces periodísticas relevantes que cuestionan su ejercicio del poder
  2. Se presentan ante la opinión pública como víctimas de una supuesta persecución política

Este juego perverso se potencia en las redes sociales, donde seguidores políticos amplifican las acusaciones sin verificación alguna, creando un ambiente hostil para el periodismo independiente.

La defensa necesaria del periodismo crítico

Es fundamental distinguir entre la crítica legítima a los medios de comunicación y los ataques sistemáticos destinados a destruir reputaciones. Todos los medios, incluyendo El Espectador y La Silla Vacía, deben estar sujetos al escrutinio público y corregir sus errores cuando estos ocurran.

Sin embargo, lo que estamos presenciando no son cuestionamientos de buena fe, sino intentos organizados para silenciar voces incómodas. La Silla Vacía ha sido crítica tanto con el gobierno actual como con administraciones anteriores y con diversos sectores políticos, demostrando un compromiso con el periodismo independiente que ahora es atacado desde múltiples frentes.

Las consecuencias para la democracia colombiana

Cuando se debilita la credibilidad de los medios de comunicación que ejercen control sobre el poder, todos perdemos:

  • Colombia pierde mecanismos esenciales de rendición de cuentas
  • La democracia pierde el contrapeso necesario para su salud institucional
  • La libertad de expresión pierde espacios fundamentales para el debate público

Este editorial representa una defensa del periodismo que, sin temor, cuestiona a quienes ejercen el poder en nuestro país. La independencia editorial no es un privilegio, sino una responsabilidad con la ciudadanía que merece ser protegida de ataques interesados y carentes de fundamento.

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