El rechazo a la burocracia y la defensa de la independencia periodística
En medio de la tranquilidad de la Semana Santa, dedicada a lo que él llama "pereza creativa", el reconocido columnista Poncho Rentería encontró entre sus papeles viejos un recorte de prensa que despertó memorias significativas. El titular rezaba: "Poncho Rentería no aceptó cargo en la CNTV, Comisión Nacional de la Televisión". Este descubrimiento motivó una reflexión pública sobre sus principios y decisiones profesionales.
La oferta más buscada que fue rechazada
Rentería revela detalles impactantes sobre el cargo que declinó: una posición en la Comisión Nacional de Televisión considerada entre las más codiciadas del país, acompañada de un jugoso sueldo, tres asesores personales, secretarias, un carro blindado y dos tiquetes internacionales anuales. Sin embargo, su negativa fue rotunda y fundamentada.
"No acepté porque esa Comisión gastaba millonadas y a los amigotes les perdonaba deudas", explica el columnista. "El derroche parecía ser su misión principal, y la burocracia nunca ha sido mi debilidad". Esta postura le valió elogios en Cali, donde figuras como Aura Lucía Mera y Pilar Lago celebraron su "insólita negativa" como un gesto de independencia admirable.
Una segunda oportunidad diplomática también rechazada
La resistencia a los cargos públicos no es nueva en la trayectoria de Rentería. Años atrás, durante la presidencia de Belisario Betancur, declinó una oferta diplomática en Centroamérica (aunque aclara que no se trataba del puesto de embajador). En una reunión en el palacio presidencial, le dijo directamente al mandatario: "No le acepto su querida oferta, pero no quiero parecerme al reaccionario Henry Kissinger".
Esta decisión, que él mismo califica de "vanidosa", generó reacciones encontradas en su ciudad natal, especialmente entre lo que describe como "malquerientes caleños envidiosos del Café Los Turcos & Cia".
Una carrera construida fuera de la burocracia
Con 38 años en El Tiempo, 34 años en El País y 32 años en televisión, Rentería defiende su elección de mantenerse alejado de cargos administrativos. "Contundente: no a la burocracia", afirma, destacando que su éxito profesional se ha construido en el ámbito periodístico y de opinión pública.
En el contexto político actual, el columnista expresa su apoyo a la candidatura de Paloma Valencia, a quien elogia por sus "buenos modales de 'Señora Bien'", su "coraje uribista", sus grados en derecho y filosofía, y sus tesis políticas. "Apóyenla para que ella nos gobierne", exhorta a sus lectores.
Reflexiones de abril y regreso a la normalidad
El mes de abril trae memorias familiares para Rentería, quien recuerda que su padre era gaitanista y asocia este mes con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948. "Bogotá quedó en ruinas y el país entró en una crisis política por 15 años", rememora, hasta que el General Rojas Pinilla tomó el poder en junio de 1953.
Con el fin de la Semana Santa, el columnista observa el regreso a Cali de mujeres "bronceadas y más bonitas del lago Calima", alegres por haber recibido atenciones de "guapos hombres con yate, buenos partidos ricachones, divertidos e inteligentes". Cierra su reflexión con un optimista "colorín colorado", marcando el final de este período de descanso y reflexión.
Poncho Rentería, empresario editorial y exparlamentario por el movimiento cívico durante cuatro años, mantiene una prolífica carrera como columnista en El Tiempo (38 años), El País y revista Aló (33 años), y comentarista de televisión (32 años). Autor de un libro sobre Gabriel García Márquez y colaborador ocasional de revistas, reside en Bogotá desde hace 45 años, consolidando una voz independiente en el panorama mediático colombiano.



