El regreso a las disciplinas bipartidistas en la política colombiana
En una reflexión profunda sobre el momento político actual, el columnista Ricardo Silva Romero señala que hemos retornado a los días del bipartidismo donde imperan las "disciplinas para perros". Este fenómeno político, según su análisis, no concibe las críticas internas como actos de lealtad, sino como verdaderas traiciones a la causa partidista.
El llamado a las voces progresistas
Silva Romero dirige un mensaje directo a las voces progresistas que han optado por el silencio frente a múltiples problemáticas nacionales:
- Las corrupciones rampantes que afectan instituciones
- Las máquinas de propaganda que distorsionan el debate público
- Los saboteos sistemáticos al sistema de salud colombiano
- Las afrentas constantes al movimiento feminista
- Los ataques preocupantes a la libertad de expresión
- Las dobleces frente al acuerdo de paz con las FARC
- Los chantajes políticos utilizando la Constitución de 1991
El autor enfatiza que no son tiempos para exilios políticos, repliegues estratégicos ni silencios cómplices. Por el contrario, este momento exige paciencias extraordinarias y resignaciones dolorosas, incluso ante la pérdida de lectores y electores.
La realidad electoral y sus lecciones
El análisis incluye una referencia contundente a las recientes elecciones: "Pregúntenles cómo les fue en las elecciones del domingo a las candidatas que se negaron a los dobles raseros. Hoy viven en la dignidad de sus derrotas". Esta observación subraya el costo político que pagan quienes mantienen coherencia en sus principios frente a las presiones partidistas.
El ciclo electoral y sus distorsiones
Cada cuatro años, según Silva Romero, Colombia enfrenta un "fin del mundo" electoral caracterizado por:
- La fantasía colectiva de que los políticos son los protagonistas absolutos del país
- La aceptación de clichés políticos lamentables que simplifican realidades complejas
- La experiencia del "efecto Forer", fenómeno psicológico donde los votantes llegan a las urnas confundiendo la defensa del país con la afirmación de su superioridad moral
- La sorpresa ante resultados electorales inesperados
- La posterior evasión a través del fútbol como mecanismo de distracción colectiva
Diecisiete años de columnismo comprometido
Con diecisiete años de trayectoria, esta columna mantiene, según su autor, una posición coherente y no cínica. Continúa creyendo que las soluciones de derecha no son soluciones efectivas y que cualquier dilema electoral debe resolverse evaluando cada candidatura según tres criterios fundamentales:
- Su creencia genuina en el acuerdo de paz y la Constitución de 1991
- Su valoración del pacto del Teatro Colón que llevó a comandantes armados a reconocer su responsabilidad en el conflicto
- Su comprensión de que gobernar Colombia significa tejer convivencia, no arrasar con el adversario
La plegaria por una política transformada
La columna se transforma en una plegaria que ruega por:la comprensión de la violencia política actual, específicamente los veintiocho líderes sociales asesinados y las veintiséis masacres ocurridas en lo que va del año electoral. Silva Romero implora que los dos bloques políticos dominantes, que actúan como vértebras de la política colombiana del siglo XXI, evolucionen hacia:
- Partidos que asuman sus responsabilidades como parte del establecimiento
- Organizaciones que superen el caudillismo y los sectarismos
- Estructuras capaces de pactar tanto la convivencia nacional como la disciplina institucional
El oficio de dejar constancia
Finalmente, el autor envía un mensaje esperanzador a las voces progresistas que criticarán a cualquier gobierno: "algún día volverá a contemplarse la posibilidad de que no todas las críticas vengan de los cómplices de los enemigos". Mientras tanto, reivindica la dignidad del oficio periodístico de "dejar constancia", de documentar y analizar sin temor, incluso cuando el contexto político se vuelve adverso para el pensamiento crítico.
