Un llamado a repensar la política más allá de la economía
En el año 2006, el artículo "A New System Of Politics: Government, Governance, And Political Decision Making In The Twenty-First Century" de D. P. Schafer planteó una idea revolucionaria que sigue resonando hoy. Schafer argumenta que, si bien la economía ha dominado el pensamiento internacional durante los últimos dos siglos, un sistema centrado únicamente en aspectos económicos es insuficiente para enfrentar los desafíos globales, como los desastres ecológicos y sociales. En su lugar, propone un sistema político basado en la cultura como alternativa necesaria para lograr un progreso sostenible y prevenir crisis.
La reflexión de Eduardo Lora y el caso japonés
Recientemente, la columna de Eduardo Lora en El Espectador, publicada el 23 de febrero, ha revitalizado este debate. Lora señala que los economistas a menudo se equivocan al intentar resolver discusiones de naturaleza política y con implicaciones distributivas profundas mediante criterios puramente técnicos. Esta advertencia va más allá de temas específicos, como la fijación del salario mínimo, y nos invita a reconsiderar ejemplos históricos de éxito, como el milagro japonés.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Japón se encontraba en ruinas, y el gobierno de Estados Unidos envió economistas de instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para asesorar en su reconstrucción. Estos expertos recomendaron un modelo de desarrollo intensivo en mano de obra, basado en las condiciones del momento. Sin embargo, el primer ministro Yoshida y su administración tomaron una decisión política contraria, reconociendo que, aunque Japón contaba con capital humano calificado, carecía de recursos naturales para competir con regiones emergentes como América Latina.
El acuerdo político y el capitalismo humano
El Dr. Okita Saburo, quien participó activamente en la planeación japonesa postguerra y luego se convirtió en canciller, destacó en una reunión del Club de Roma en 1985 cómo este enfoque político fue crucial. En 1955, cuando las tensiones entre derecha e izquierda en Japón alcanzaron niveles peligrosos, se logró un acuerdo histórico entre partidos como el Democrático, Liberal, Comunista y Socialista. Este pacto permitió reducir la distancia entre sindicatos, trabajadores, empresarios y políticos, facilitando la colaboración hacia el bienestar común.
Este proceso gradual dio lugar a lo que el profesor Robert S. Ozaki de la California State University denominó "capitalismo humano". Según Ozaki, este sistema no surgió de una revolución abrupta, sino que evolucionó silenciosamente a través de la prueba y error de gerentes y trabajadores anónimos, buscando entornos laborales más satisfactorios. Es un modelo que aún no ha sido completamente documentado en tratados comprensivos, pero que demostró ser efectivo.
Lecciones para Colombia hoy
De esta experiencia, se pueden extraer varias conclusiones relevantes para el contexto nacional actual. En primer lugar, es esencial reconocer que las decisiones de fondo son inherentemente políticas y que su implementación requiere la experticia de técnicos para ser viable. En segundo lugar, sin un compromiso con cambios sociales necesarios, será imposible abordar problemas críticos como la desnutrición, la educación deficiente y otras variables que perpetúan regímenes improductivos basados en subsidios.
Finalmente, tanto el gobierno como la oposición deben asumir la responsabilidad de contribuir a la búsqueda de soluciones, no solo de críticas. Sin esta colaboración, el futuro del país podría verse comprometido. En resumen, el ejemplo de Japón subraya la importancia de un sistema político que integre cultura y economía, superando divisiones para construir un bienestar colectivo.



