El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible entrante, Fabio Arjona Hincapié, afirmó que la política ambiental del gobierno de Abelardo De La Espriella estará concentrada en tres ejes: agua, biodiversidad y comunidades, una estrategia que resumió como el ABC de su gestión.
Agua y biodiversidad como prioridades
En entrevista con EL TIEMPO, el biólogo marino sostuvo que Colombia debe pasar “de los discursos a los resultados” en materia ambiental. Su planteamiento parte de una idea central: el país no tiene que escoger entre protección de la naturaleza y desarrollo económico.
“La propuesta de política ambiental es el ABC: agua, biodiversidad, comunidades. Colombia no necesita más discursos ambientales, necesita resultados”, afirmó Arjona, al explicar que su agenda buscará combinar conservación, control territorial y generación de ingresos a partir de la naturaleza.
El mensaje llega en medio de una agenda ambiental cargada de debates sobre transición energética, minería, hidrocarburos, licenciamiento, protección de ecosistemas estratégicos y financiación pública. Arjona plantea que la sostenibilidad debe conectarse con presencia estatal, seguridad y oportunidades económicas.
Seguridad hídrica y protección de páramos
En materia de agua, el ministro entrante anticipó que su gestión priorizará la seguridad hídrica de las ciudades, la protección de páramos, la recuperación de ríos limpios y el fortalecimiento de los océanos protegidos. Estos puntos serán parte central de su política ambiental.
Arjona fue enfático en que los proyectos productivos no podrán poner en riesgo el abastecimiento de agua de las ciudades. “Ningún proyecto podrá comprometer el agua de la que dependen las ciudades”, advirtió al referirse a infraestructura, minería, hidrocarburos y uso del territorio.
El nuevo ministro también mencionó la revisión de los Planes de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas (Pomca), así como el fortalecimiento de los consejos de agua. La gestión de cuencas aparece como una pieza clave para ordenar decisiones sobre el territorio.
Océanos y meta 30x30
Sobre los océanos, Arjona señaló que Colombia ya alcanzó la meta 30x30, pero dijo que el siguiente reto será reforzar el financiamiento de los planes de manejo. La protección marina, según su enfoque, debe pasar de la declaratoria a la gestión efectiva.
Ese punto conecta con su interés por la restauración de ecosistemas marinos. El ministro entrante quiere impulsar acciones sobre arrecifes, manglares y zonas de pesca artesanal, con una visión que combine conservación, ingreso regional y participación de comunidades costeras.
Control territorial contra deforestación y minería ilegal
Uno de los diagnósticos más fuertes de Arjona es que el deterioro ambiental está relacionado con la falta de presencia institucional. “No hay seguridad sin control del territorio, y no hay control del territorio sin la presencia ambiental del Estado”, sostuvo.
Para el ministro entrante, el “desgobierno” y la falta de control en varias regiones figuran entre los principales factores que golpean la biodiversidad y la conservación. Por eso, su agenda insiste en que la política ambiental también requiere capacidad estatal en terreno.
En biodiversidad, Arjona dijo que Colombia deberá concentrarse en frenar la deforestación y la minería ilegal. Para ello, propuso fortalecer el control territorial, perseguir a los financiadores de la deforestación y mejorar la lucha contra la extracción ilícita de minerales.
También planteó sistemas de alertas tempranas satelitales con tecnología moderna. Según dijo, las “respuestas tres meses después” no funcionan bien cuando se trata de enfrentar daños ambientales que avanzan rápidamente en regiones sensibles del país.
La ofensiva contra la minería ilegal aparece vinculada con la protección del agua, la biodiversidad y los ecosistemas estratégicos. Para Arjona, el desafío no es solo ambiental, sino también institucional, porque exige presencia del Estado y capacidad para actuar oportunamente.
Comunidades, economía azul y desarrollo sostenible
El tercer eje del ABC ambiental de Arjona son las comunidades. Su visión parte de que la conservación debe generar oportunidades y que la biodiversidad no puede verse únicamente como un activo protegido, sino como soporte de ingresos, empleo y desarrollo regional.
En esa línea, el ministro entrante puso énfasis en el biocomercio, que, según dijo, debe convertirse en uno de los motores de la economía colombiana. Su apuesta es que la riqueza natural del país tenga mayor peso en la actividad económica.
“Somos el país más biodiverso del planeta por metro cuadrado, y eso debe reflejarse en que sea un renglón importante para nuestra economía”, señaló Arjona, al defender un aprovechamiento de la naturaleza bajo reglas que protejan los ecosistemas.
La economía azul será otro componente relevante. Arjona mencionó la restauración de arrecifes y manglares, el proyecto del millón de corales impulsado durante el gobierno de Iván Duque, los “jardineros de coral” y las zonas exclusivas de pesca artesanal.
También destacó su experiencia en el primer proyecto de carbono azul con manglares en la bahía de Cispatá, que, según explicó, vendió certificados de reducción de emisiones con una metodología de alto estándar. “Todos los recursos de ese proyecto van a las comunidades”, aseguró.
Desarrollo económico con mejores prácticas
Frente al desarrollo económico, Arjona sostuvo que Colombia debe seguir recibiendo ingresos de sectores como energía y minería, pero bajo mejores prácticas. “Hay que seguir haciéndolo, pero haciéndolo bien”, dijo al conectar esos recursos con transición energética y sostenibilidad ambiental.
Sobre el fracking, marcó distancia entre las competencias ambientales y las del sector de hidrocarburos. “El fracking no lo hace el sector ambiental; el fracking lo hace el sector de infraestructura e hidrocarburos”, afirmó, aunque aclaró que Ambiente y Anla deberán exigir estándares.
Arjona dijo que, si esa técnica llega a desarrollarse, tendría que hacerse “con los mejores estándares existentes en el mundo” y no en cualquier zona. Según explicó, estaría restringida a áreas de valles interandinos y Magdalena Medio que no superan los 2.000 kilómetros cuadrados.
El ministro entrante también descartó una eventual fusión del Ministerio de Ambiente con el de Agricultura. “De ninguna manera”, respondió, al señalar que la cartera ambiental “no es un tema decorativo”, sino un soporte de la economía y de la sostenibilidad del país.
Revisión del Fondo para la Vida
Una de sus primeras tareas será revisar el Fondo para la Vida. Aunque lo calificó como “una muy buena idea en su momento”, sostuvo que ha sido “mal implementada” y que su estructura actual “le da poca transparencia a la toma de decisiones”.
Con ese paquete de prioridades, Arjona busca poner agua, biodiversidad y comunidades en el centro de la política ambiental. Su reto será convertir ese ABC en resultados concretos en territorios donde confluyen conservación, pobreza, proyectos productivos y presión sobre los recursos naturales.



