Londres, 11 jun (EFE).- La dimisión este jueves del ministro de Defensa británico, John Healey, representa la sexta baja que enfrenta en menos de un mes el Gobierno del primer ministro Keir Starmer, quien atraviesa un momento de gran debilidad a pesar de la mayoría absoluta que su Partido Laborista ostenta en la Cámara de los Comunes.
Oleada de renuncias
Entre el pasado 12 de mayo y hoy, han dimitido dos ministros y cuatro secretarios de Estado por diversas razones, dejando a Starmer en una posición cada vez más frágil, con su autoridad cuestionada desde dentro del partido.
La renuncia del ministro de Defensa se debe a discrepancias con el primer ministro sobre la política presupuestaria. Healey expresó en una carta dirigida a Starmer que el mandatario había demostrado ser "incapaz de dedicar los recursos que la nación necesita para defender al país en tiempos de amenazas crecientes".
Antecedentes de las dimisiones
Antes que Healey, el ministro de Sanidad, Wes Streeting, renunció el 14 de mayo, manifestando sentirse defraudado con Starmer porque "en lugar de visión, lo que tenemos es un vacío". Días después, anunció su intención de postularse en las próximas primarias del Partido Laborista.
En cuanto a los cuatro secretarios de Estado que dimitieron, todos presentaron su renuncia el mismo día, el 12 de mayo: la secretaria de Comunidades, Miatta Fahnbulleh; la de Salvaguardia, Jess Phillips; la de Violencia contra la mujer, Alex Davies-Jones; y el de Innovación en la salud, Zubir Ahmed.
Descontento interno
Todos ellos renunciaron como muestra de descontento por los pobres resultados del Partido Laborista en las elecciones municipales y regionales del 7 de mayo, y en desacuerdo con la tibia respuesta ofrecida por Starmer tras esa derrota, de la que se beneficiaron principalmente los populistas de Reform UK y los nacionalistas de Gales y Escocia.
Aunque Starmer ha perdido en sus dos años en el cargo a más figuras laboristas por distintas razones —entre ellos el destituido embajador en Washington Peter Mandelson, por vínculos con el pederasta Jeffrey Epstein—, la sangría de defecciones en este mes de mayo lo coloca en una situación muy frágil. Los observadores dudan de que pueda completar su mandato, que finaliza en 2029.



