Condena de 30 años por violación y secuestro de expareja en Bolívar
El sistema judicial colombiano ha emitido un contundente fallo contra Alexander Rodríguez Bolaño, quien recibió una condena de 30 años, dos meses y 12 días de prisión por los delitos de acceso carnal violento agravado y secuestro simple. Esta sentencia responde a los violentos sucesos ocurridos el 21 de abril de 2024, cuando el ahora condenado irrumpió violentamente en el hogar de su excompañera sentimental para raptarla.
Los hechos violentos que conmocionaron a la comunidad
La investigación judicial confirmó que Rodríguez llegó a la vivienda de la víctima, ubicada en el sector de Los Guasimales, donde mediante golpes y amenazas con un cuchillo la forzó a abandonar su propio hogar. Bajo esta extrema coacción, la mujer fue trasladada inicialmente al balneario Hurtado y posteriormente al corregimiento de Mariangola.
En este último lugar, la víctima fue sometida a abusos sexuales en repetidas ocasiones, sufriendo un calvario que solo pudo terminar al día siguiente. La mujer logró ponerse a salvo aprovechando que su agresor concilió el sueño, momento que utilizó para escapar y buscar ayuda.
Las claves fundamentales del fallo judicial
A pesar de los intentos de la defensa por argumentar que los actos fueron consentidos -basándose en declaraciones de la propia víctima durante el juicio-, el juez mantuvo la contundente condena apoyándose en tres pilares fundamentales:
- Indefensión aprendida: El despacho judicial explicó que la víctima sufría de un fenómeno psicológico derivado de años de maltrato continuo, lo que explicaba completamente su actitud de sumisión frente al agresor durante los hechos.
- Antecedentes críticos del agresor: Sobre Alexander Rodríguez ya pesaba un proceso anterior por tentativa de feminicidio, tras haber herido con arma blanca a la misma mujer en una ocasión previa, demostrando un patrón de violencia.
- Evidencias físicas contundentes: Los reportes de Medicina Legal documentaron heridas en el cuello y el pecho de la mujer, evidencias físicas que desvirtuaron por completo cualquier tesis de voluntariedad en los actos cometidos.
Este caso representa un precedente importante en la lucha contra la violencia de género en Colombia, particularmente en el departamento de Bolívar, donde las autoridades continúan intensificando la búsqueda de los criminales más buscados. La sentencia envía un mensaje claro sobre la tolerancia cero hacia este tipo de delitos que afectan principalmente a mujeres en situaciones de vulnerabilidad.



