Estudiante logra neutralidad religiosa en juzgados tras fallo histórico de la Corte Constitucional
Estudiante logra neutralidad religiosa en juzgados de Colombia

Estudiante de derecho cambia las reglas de la justicia colombiana

Daniel Solano, un joven de la Universidad del Rosario que aún no se gradúa como abogado, ha logrado un hito histórico en Colombia. A través de una acción de tutela, consiguió que la Corte Constitucional emitiera una sentencia de unificación que garantiza el derecho a la laicidad del Estado en todos los despachos judiciales del país. Este fallo, uno de los más relevantes en la justicia colombiana, establece que los símbolos religiosos en estos espacios deben justificarse estrictamente o ser removidos, marcando un precedente nacional.

Un proceso de tres años que culminó en victoria

Todo comenzó cuando Solano, con solo 19 años y en su tercer semestre de derecho, presentó su primera tutela en 2022. Su objetivo inicial era retirar el crucifijo católico que había estado presente en la Corte Constitucional desde 1999. Según el estudiante, la presencia de este símbolo vulneraba el principio de neutralidad religiosa y afectaba el derecho a la igualdad y el debido proceso de los ciudadanos. A pesar de recibir negativas en instancias previas, incluida la Corte Suprema de Justicia, el caso finalmente fue revisado por el magistrado Miguel Polo de la Corte Constitucional, quien falló a su favor.

La sentencia, comunicada en noviembre pasado y liberada esta semana, reconoce que la Corte misma "se apartó de los principios de laicidad y de neutralidad en materia religiosa". Aunque el crucifijo fue retirado en 2024, el fallo tiene implicaciones más amplias, exigiendo que todos los juzgados, tribunales y altas cortes del país justifiquen la presencia de elementos religiosos o se abstengan de exhibirlos.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Impacto en la imparcialidad judicial y la diversidad cultural

En entrevista, Solano explicó que su motivación no era atacar creencias religiosas, sino asegurar la imparcialidad en los espacios judiciales. "Genera zozobra en cualquier persona quien, al acudir a un despacho judicial, descubre que una figura de un credo al que no pertenece está presidiendo la sala", afirmó. Subrayó que este logro representa un paso significativo para reivindicar la pluralidad cultural de Colombia y hacer que los órganos del Estado sean sensibles a su deber de neutralidad.

El estudiante también aclaró que hay excepciones justificadas, como el crucifijo en la Corte Suprema de Justicia, vinculado a los sucesos del Palacio de Justicia de 1985. Sin embargo, enfatizó que, en general, la presencia de símbolos religiosos puede percibirse como un sesgo ideológico que compromete la imparcialidad de las decisiones judiciales.

Futuros proyectos y reflexiones personales

Solano, quien se define como ateo, ve esta postura como una oportunidad para maravillarse con la riqueza cultural humana. Actualmente en noveno semestre, planea graduarse pronto y continuar trabajando en temas constitucionales y de derechos humanos. Entre sus proyectos, destaca una demanda para flexibilizar la Ley de Utilidad Pública y su interés en extender el principio de laicidad a otras entidades públicas, como la Fuerza Pública y consejos municipales.

"Me emociona este logro, pero no quisiera que fuera una manera de quedar satisfecho", expresó Solano, añadiendo que aspira a impactar positivamente en poblaciones vulnerables, como personas privadas de la libertad. Su caso demuestra cómo la vigilancia ciudadana y el derecho pueden transformar instituciones, asegurando un Estado más inclusivo y neutral para todos los colombianos.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar