El Tribunal de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) llegó esta semana al Caribe colombiano para abordar uno de los capítulos más dolorosos del conflicto armado. En audiencias realizadas en Marialabaja (Bolívar) y La Paz (Cesar), cinco excomandantes del bloque Caribe de las extintas Farc comparecieron ante la justicia transicional.
Los imputados
Los exguerrilleros que rindieron cuentas fueron Uriel Oviedo, alias 'Mañe', quien comandó el Frente 35; Osmany Landero, alias 'Hernando González', también del Frente 35; Abelardo Caicedo, alias 'Solís Almeida', al mando de los frentes 41 y 19; Gilberto de Jesús Giraldo, alias 'Aldemar Altamiranda', jefe del Frente 41; y Luis Cuadras, alias 'Leonardo Guerra', comandante del Frente 59. Todos operaron en regiones como Montes de María, La Mojana, la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá.
Mecanismos de control y financiación
Durante las jornadas, los excombatientes detallaron los mecanismos de control territorial, secuestro de políticos, empresarios, ganaderos y militares, así como de civiles inocentes que cayeron en las llamadas 'pescas milagrosas'. También explicaron cómo se financiaba el grupo armado a finales de los años 90 y principios de los 2000.
El caso de Consuelo Araujo
Uno de los casos más impactantes fue el secuestro y asesinato de la exministra de Cultura Consuelo Araujo, conocida como 'La Cacica'. Según la magistrada Julieta Lemaitre Ripoll, quien presidió la audiencia, Araujo fue capturada el 24 de septiembre de 2001 por el Frente 59 de las Farc en las cercanías de Patillal, Valledupar, y asesinada el 30 de septiembre durante un intento de rescate del Ejército en la Sierra Nevada de Santa Marta.
La magistrada explicó que no hubo una orden directa de matarla, sino una instrucción general del Secretariado de las Farc: si los guerrilleros estaban a punto de ser capturados, no debían dejar vivos a los secuestrados. 'Los guerrilleros sabían que si se dejaban quitar un secuestrado, enfrentarían un consejo de guerra y probablemente el fusilamiento', señaló Lemaitre.
El secuestro de Fernando Araujo
Los excomandantes también entregaron detalles sobre el secuestro y la posterior fuga del excanciller Fernando Araujo, hermano de Consuelo.
Impacto en las víctimas
La JEP dedicó un capítulo especial al gremio ganadero, estigmatizado por la guerrilla como 'millonarios y paramilitares'. La magistrada destacó la crueldad de los secuestros: 'Les cortaban los tendones a las vacas hasta que se desangraban para presionar el pago. Eso generó un dolor inmenso porque en el Caribe el tejido social es muy fuerte'.
La ausencia de Simón Trinidad
Una de las grandes frustraciones para las víctimas ha sido la imposibilidad de interrogar a Simón Trinidad, quien está recluido en una cárcel de máxima seguridad en Estados Unidos. 'Lamentablemente, el sistema americano nunca nos permitió hablar con él. No hay perspectivas de que forme parte de este proceso', afirmó Lemaitre.
Audiencias de reconocimiento
Durante dos días, víctimas y victimarios estuvieron cara a cara. Las víctimas tuvieron 20 minutos para interpelar a los excomandantes. 'Muchos comparecientes no tenían un dimensionamiento real del sufrimiento porque en la guerra cada uno hacía una parte. Aquí pudieron ver la totalidad del crimen', concluyó la magistrada.
La JEP busca no solo castigar, sino sanar. En un territorio donde la guerrilla se sentía la autoridad, estas audiencias representan el primer paso para desmontar discursos de odio y reconocer que detrás de cada objetivo militar había un ser humano.
El Bloque Caribe fue desmantelado en gran medida durante el conflicto, especialmente tras los bombardeos a frentes en Montes de María. Los cinco comparecientes son de los pocos comandantes históricos que quedan para responder por el 15% de los secuestros del país.



