Expresidente de Corea del Sur condenado a cadena perpetua por insurrección tras ley marcial
Un tribunal de Corea del Sur ha impuesto este jueves una sentencia de cadena perpetua al expresidente Yoon Suk-yeol, declarándolo culpable de insurrección por su intento fallido de imponer la ley marcial a finales de 2024. Este decreto desencadenó una de las crisis institucionales más profundas en la historia democrática del país asiático, según el fallo judicial.
Detalles del fallo judicial
En la audiencia presidida por el juez Jee Kui-youn, el Tribunal del Distrito Central de Seúl calificó la implementación de la ley marcial por parte de Yoon como un acto de insurrección. El expresidente intentó paralizar la Asamblea Nacional al enviar al Ejército y fuerzas antidisturbios al Parlamento tras el decreto, lo que el tribunal consideró un esfuerzo por subvertir la Constitución y socavar los valores democráticos fundamentales.
La corte descartó la pena de muerte solicitada por la fiscalía, optando por la cadena perpetua. Además, el exministro de Defensa, Kim Yong-hyun, fue sentenciado a 30 años de prisión, sumándose a condenas previas contra otros funcionarios involucrados en el estado de excepción.
Contexto y consecuencias
Yoon declaró la ley marcial en la noche del 3 de diciembre de 2024, un decreto que fue bloqueado por el Parlamento en apenas seis horas. El exmandatario fue destituido en abril del año pasado por el Tribunal Constitucional, que no encontró justificación para la medida de emergencia. Esta sentencia se suma a una previa de cinco años de cárcel por obstrucción de la justicia, en uno de los múltiples casos judiciales relacionados con la ley marcial.
Fuera del tribunal, miles de personas se congregaron en protesta, algunos llorando tras escuchar la decisión. Las autoridades expresaron inquietud por posibles disturbios similares a los ocurridos en enero del año pasado, cuando partidarios de Yoon irrumpieron en un tribunal para protestar contra su detención.
Un gobierno controvertido
Desde el inicio de su mandato, Yoon adoptó una postura de confrontación que generó una profunda división social, exacerbada por la declaración de la ley marcial. Su decisión de reubicar la Oficina Presidencial, intentos por suprimir el Ministerio de Igualdad de Género y retórica beligerante contra sindicatos y medios lo distanciaron de la opinión pública.
Escándalos que involucraban a su esposa, Kim Keon-hee, y acusaciones de negligencia en su Administración agravaron la situación. En abril de 2024, su partido sufrió una derrota aplastante en las elecciones legislativas, dejándolo sin mayoría parlamentaria y acorralado por una oposición que bloqueaba sus iniciativas.
Yoon se rodeó de un círculo de leales y alimentó teorías de sabotaje interno, incluyendo la idea de que hackers norcoreanos manipularon las elecciones. Este contexto de inestabilidad culminó en la crisis que ahora ha resultado en su condena a cadena perpetua, marcando un capítulo oscuro en la política surcoreana.