La percepción de los colombianos frente al cambio climático está experimentando un cambio significativo, según un reciente estudio global de Ipsos. La investigación revela que uno de cada cinco ciudadanos en el país ha abandonado la lucha individual contra el calentamiento global, considerando que el problema ha alcanzado un punto irreversible.
Desgaste social y presión institucional
El informe, titulado “Las personas y el cambio climático”, documenta un creciente cansancio social frente a la crisis ambiental y una mayor exigencia hacia gobiernos y empresas para que asuman un liderazgo concreto. El estudio encuestó a 23.704 adultos en 31 países, incluyendo Colombia.
En Colombia, el 20% de los consultados cree que ya es demasiado tarde para actuar, mientras que el 49% rechaza esa idea y considera que todavía hay margen para enfrentar la crisis. Aunque la preocupación persiste, comienzan a aparecer señales de agotamiento y frustración colectiva.
Responsabilidad individual en declive
Uno de los hallazgos más llamativos es la disminución de la percepción de responsabilidad individual. Según Ipsos, solo el 22% de los colombianos considera que no actuar frente al cambio climático significaría fallar a las generaciones futuras, una cifra que ha caído significativamente desde 2021, en línea con tendencias en América Latina y Europa.
Felipe Castro, director de Asuntos Públicos de Ipsos Colombia, señaló: “Los colombianos mantienen la convicción de que aún hay tiempo para actuar, pero esperan que gobiernos y empresas lideren con planes concretos. La percepción de que la responsabilidad individual no basta se ha consolidado”.
Optimismo relativo frente a otros países
Colombia muestra niveles de optimismo superiores en comparación con otras naciones. Mientras en el país solo el 20% cree que ya es demasiado tarde, en India esa cifra alcanza el 62% y en Tailandia el 37%, reflejando diferencias en cómo las sociedades perciben la crisis climática y sus soluciones.
Factores económicos modifican la discusión
El informe destaca que las preocupaciones económicas están cambiando la relación de las personas con la transición energética. El aumento del costo de vida, la incertidumbre económica y las tensiones geopolíticas condicionan la percepción ciudadana sobre los esfuerzos para reducir emisiones.
“En Colombia, la preocupación por los precios de la energía y la seguridad energética se suma a la expectativa de que la transición sea justa y alcanzable. La ciudadanía no se ha rendido, pero exige resultados visibles”, agregó Castro.
Presión sobre empresas y gobiernos
El estudio muestra que la presión ciudadana se ha desplazado hacia empresas e instituciones públicas. A nivel global, el 57% de los encuestados considera que las compañías que no actúen frente al cambio climático incumplen con sus empleados y clientes. En Colombia, el 59% de los ciudadanos cree que el país debería trabajar más en el tema, aunque persisten dudas sobre la capacidad institucional para liderar el proceso.
La investigación concluye que, aunque el optimismo aún predomina, la ciudadanía exige liderazgo institucional sólido y soluciones concretas ante una crisis que ya no es solo ambiental, sino también económica, energética y social.



