El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible confirmó este martes 12 de mayo que avanza en las coordinaciones técnicas e interinstitucionales para evaluar una posible translocación de hipopótamos (Hippopotamus amphibius) en Colombia, como parte de las acciones dirigidas al manejo de esta especie exótica invasora que habita principalmente en la cuenca del Magdalena Medio, con una población estimada de al menos 200 individuos en el país.
A través de un comunicado oficial, la cartera ambiental informó que remitió una comunicación formal a la organización india Vantara, con el propósito de reiterar los compromisos y temas abordados durante la reunión técnica sostenida el pasado 6 de mayo entre representantes del Gobierno colombiano y esa entidad internacional.
Misión técnica de Vantara en junio
Según explicó el Ministerio, uno de los principales acuerdos alcanzados en ese encuentro consiste en la realización de una misión técnica a Colombia por parte de expertos y veterinarios especializados de Vantara, quienes participarían en la evaluación de las condiciones relacionadas con una eventual movilización de los animales fuera del país. La entidad señaló que actualmente se adelantan las coordinaciones interinstitucionales necesarias para organizar el acompañamiento en campo de los profesionales que integrarían esa misión técnica. Además, el Gobierno colombiano propuso que la visita pueda desarrollarse durante las dos primeras semanas de junio de 2026.
El anuncio se da en medio de los esfuerzos de las autoridades ambientales por definir alternativas frente al crecimiento de la población de hipopótamos en Colombia, especie considerada invasora debido a los impactos ambientales que puede generar sobre los ecosistemas y la biodiversidad nacional.
Intercambio de información técnica
En el comunicado, el Ministerio de Ambiente indicó que el proceso continúa avanzando paralelamente mediante el intercambio de información técnica con la organización india. Ese trabajo, según precisó la cartera, busca construir una propuesta integral que incluya aspectos técnicos, logísticos, financieros y sanitarios. La entidad agregó que todas las actuaciones deberán desarrollarse conforme a la normatividad colombiana y a las disposiciones establecidas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), tratado internacional que regula el comercio y traslado de especies silvestres.
El Ministerio insistió en que cualquier decisión relacionada con la gestión de los hipopótamos será adoptada bajo criterios “estrictamente técnicos, científicos y ambientales”, así como en cumplimiento de las normas nacionales y de los compromisos internacionales suscritos por Colombia. La cartera ambiental también reiteró que el proceso será articulado con las entidades competentes y que estará guiado por una visión de responsabilidad pública, prevención del daño ambiental y protección de la biodiversidad del país.
Eutanasia como opción paralela
El Gobierno no precisó qué entidades participarían en el acompañamiento de la misión técnica, aunque enfatizó que las coordinaciones son de carácter interinstitucional y que el proceso se adelantará conjuntamente con las autoridades competentes. En su pronunciamiento, el Ministerio de Ambiente buscó además subrayar que las decisiones futuras no responderán únicamente a consideraciones operativas, sino que estarán sustentadas en evaluaciones técnicas y científicas relacionadas con los impactos ambientales y sanitarios asociados a la especie.
El manejo de los hipopótamos ha sido uno de los temas ambientales más complejos en Colombia durante los últimos años, debido a la expansión de estos animales en diferentes cuerpos de agua y ecosistemas. En ese sentido, el Gobierno ha dejado claro que continuará paralelamente con la opción de la eutanasia. Con una inversión de 7.200 millones de pesos y un protocolo técnico detallado de eutanasia que incluye desde la captura y sedación del animal hasta su disposición final, el Gobierno activó desde el pasado 13 de abril un plan de choque estructural para frenar la expansión de los hipopótamos en Colombia.
Origen del problema y crecimiento poblacional
El problema tiene raíces en la década de 1980, cuando cuatro hipopótamos fueron introducidos ilegalmente por el narcotraficante Pablo Escobar Gaviria en la Hacienda Nápoles, en el municipio de Puerto Triunfo, Antioquia. Desde entonces, la especie encontró en los ecosistemas acuáticos del valle medio del río Magdalena condiciones ideales para reproducirse sin control: abundancia de recursos alimentarios e hídricos, y ningún depredador natural. Según un estudio científico publicado por el Instituto Humboldt y la Universidad Nacional de Colombia en 2024, la población fue estimada en al menos 181 individuos distribuidos en siete grupos, de los cuales cinco se encuentran en etapas avanzadas de invasión biológica.
Hoy se estima que la población supera los 200 individuos. Sin intervención, podría alcanzar los 500 ejemplares en 2030 y cerca de 1.000 en 2035. El grupo más denso, el de la Hacienda Nápoles, ya se encuentra en su fase de mayor crecimiento con una densidad máxima estimada de 15 hipopótamos por kilómetro cuadrado.
Alternativas exploradas sin éxito
Antes de llegar a la eutanasia, el Gobierno exploró durante años la alternativa de trasladar a los animales a zoológicos o santuarios en el exterior. Los resultados fueron sistemáticamente negativos. Se contactaron siete países —Ecuador, Perú, Filipinas, México, República Dominicana y Sudáfrica— y ninguno pudo concretar una recepción viable; solo con India se ha avanzado hasta el punto actual.
La eutanasia está definida en el protocolo del Ministerio como “el acto de inducir la muerte usando un método que ocasione una pérdida rápida e irreversible de la conciencia, con un mínimo de dolor y angustia para el animal”. Se contempla como medida de última instancia, aplicable solo cuando las alternativas no letales no resulten técnica, operativa o financieramente viables. El protocolo contempla dos modalidades: química y física. En ambos casos, la intervención debe estar dirigida por un médico veterinario y ser autorizada previamente por la Autoridad Ambiental Regional correspondiente.
Plan de choque y recursos
Los 7.200 millones de pesos serán canalizados a través del Fondo para la Vida y la Biodiversidad hacia las cuatro Corporaciones Autónomas Regionales que tienen jurisdicción sobre las áreas de distribución de la especie: Cornare, Corantioquia, Corpoboyacá y CAS. El convenio entre el Ministerio y las corporaciones está previsto para el 15 de junio de 2026, con implementación efectiva en el segundo semestre del año. Cada corporación deberá entregar reportes mensuales al Ministerio y, tras cada intervención, un informe detallado dentro de los diez días siguientes con coordenadas exactas, sexo y edad estimada de los individuos intervenidos, métodos empleados y registro fotográfico.
El Gobierno anunció que espera intervenir cerca de 80 hipopótamos durante este año, como parte de las medidas iniciales del plan. “De acuerdo a las estimaciones de lo que costaría cada una de las acciones, creemos que 80 individuos entrarían en las medidas que tomaremos este año”, señaló Irene Vélez, ministra (e) de Ambiente. Las acciones se concentrarán principalmente en dos zonas críticas: la Hacienda Nápoles y la denominada “isla del Silencio”, donde confluyen jurisdicciones de autoridades ambientales como Cornare, Corantioquia y Corpoboyacá. Sin embargo, el plan también contempla intervenciones en áreas cercanas a cascos urbanos, donde la presencia de estos animales ha generado riesgos para las comunidades.
Según explicó la ministra, las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) jugarán un papel central en la ejecución del plan, especialmente en el monitoreo permanente de la especie. “Las CAR son muy juiciosas en monitorear la presencia de los individuos y parte de la intención de este proyecto es que también pueda tener un componente pedagógico e incorporar el ejercicio de monitoreo”, dijo.



