El pasado fin de semana, Bogotá se convirtió en el epicentro mundial del avistamiento de aves, logrando un récord sin precedentes. Cientos de ciudadanos, expertos y aficionados se congregaron en diversos puntos verdes de la capital colombiana para participar en el evento de observación de aves más grande del planeta.
Una jornada histórica para la biodiversidad
La actividad, organizada por la Secretaría de Ambiente y varias ONG locales, buscaba no solo superar la marca anterior, sino también sensibilizar sobre la importancia de conservar los ecosistemas urbanos. Durante todo el día, los participantes reportaron avistamientos de más de 200 especies diferentes, entre ellas el colibrí chillón, la tingua bogotana y el halcón peregrino.
Participación masiva y tecnología
Gracias al uso de aplicaciones móviles como eBird y Merlin, los observadores pudieron registrar en tiempo real cada especie avistada. Esto permitió llevar un conteo preciso y actualizado al minuto. Más de 1.500 personas se inscribieron oficialmente, aunque se estima que el número real de participantes superó los 3.000, incluyendo a quienes se unieron espontáneamente.
Los puntos de observación incluyeron humedales como el de Santa María del Lago, el parque Simón Bolívar y la reserva forestal Thomas van der Hammen. Cada sitio contó con guías especializados que explicaban las características de las aves y la importancia de su hábitat.
Récord mundial confirmado
La organización Global Big Day, que coordina eventos similares en todo el mundo, confirmó que Bogotá alcanzó el mayor número de participantes en un solo día para un evento de avistamiento urbano. Este logro posiciona a la ciudad como un destino clave para el turismo de naturaleza y la ciencia ciudadana.
Impacto en la conservación
Más allá del récord, el evento dejó un mensaje claro: la biodiversidad en las ciudades es posible si se protegen los espacios verdes. Los organizadores esperan que esta experiencia motive a más bogotanos a cuidar los humedales y parques, y a participar en futuras jornadas de monitoreo de aves.
El éxito del día también se reflejó en las redes sociales, donde los hashtags #BogotáAves y #GlobalBigDay fueron tendencia nacional. Muchos participantes compartieron fotografías y anécdotas, destacando la emoción de ver especies que antes creían extintas en la ciudad.
Próximos pasos
La Secretaría de Ambiente anunció que se repetirá el evento el próximo año, con la meta de involucrar a más colegios y universidades. Además, se planea crear una red de monitoreo ciudadano permanente para seguir de cerca la población de aves en Bogotá.
Sin duda, el día del avistamiento de aves más grande del mundo no solo fue un récord, sino una celebración de la vida silvestre en medio del concreto. Bogotá demostró que es posible convivir en armonía con la naturaleza, incluso en una metrópoli de más de ocho millones de habitantes.



