Bogotá fortalece su infraestructura hídrica y cultura ciudadana para prevenir crisis
Un año después de la suspensión del esquema de racionamiento de agua, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) asegura que la capital colombiana ha fortalecido considerablemente sus condiciones de almacenamiento en los embalses, su infraestructura técnica y operativa, así como la cultura ciudadana frente al consumo responsable del líquido vital. Según la entidad, estos avances colocan a la ciudad en una posición más robusta para enfrentar posibles amenazas climáticas futuras.
Modernización de infraestructura: clave en la redundancia del sistema
Natasha Avendaño, gerente de la EAAB, destacó que uno de los logros más significativos es la modernización de la infraestructura de abastecimiento, la cual proporciona una mayor redundancia al garantizar el suministro desde las plantas de tratamiento. "Hoy, por ejemplo, la planta Tibitoc tiene la capacidad de tratar hasta 10,5 metros cúbicos por segundo, mientras que antes del racionamiento apenas alcanzaba los 4,5 metros cúbicos por segundo", explicó Avendaño.
Esta ampliación permite reducir la presión sobre el sistema Chingaza, incrementar el agua proveniente del río Bogotá a través de Tibitoc y asegurar el abastecimiento continuo para la ciudad. Paralelamente, la EAAB avanza en la modernización de la Planta Wiesner, proyecto que elevará la capacidad de tratamiento de agua potable de 14 a 21 metros cúbicos por segundo para el agua que llega desde Chingaza.
Niveles de embalses: situación actual favorable
Los datos históricos de la EAAB revelan que los niveles de almacenamiento en los embalses durante 2026 superan los registrados en 2024, año en que se implementó el racionamiento. El sistema Chingaza, principal fuente de abastecimiento de Bogotá, se encuentra actualmente al 42,64% de su capacidad, por encima del nivel óptimo establecido para esta época, que es del 38,9%. Este indicador, basado en la curva guía de operación del sistema, sugiere que las reservas de agua son suficientes para la fecha.
En detalle, el sistema Chingaza almacena hoy 120 millones de metros cúbicos de agua, lo que representa un incremento de 73 millones de metros cúbicos respecto a abril de 2024, cuando se decidieron las restricciones. Además, otros sistemas complementarios muestran niveles alentadores:
- El agregado norte (embalses de Tominé, Neusa y Sisga) registra niveles cercanos al 55%.
- El sistema sur (embalses de La Regadera y Chisacá), que suministra el 3% del agua de la ciudad, alcanza aproximadamente el 56%.
Cultura de ahorro: consumo controlado pese a crecimiento poblacional
La EAAB también resaltó que el nivel de consumo de agua en Bogotá se ha mantenido controlado, sin experimentar aumentos significativos tras el levantamiento del racionamiento. "Incluso con 120 mil usuarios adicionales, el consumo es similar al del año 2023, con alrededor de 17,3 metros cúbicos por segundo", señaló la entidad. Este dato refleja una mayor conciencia ciudadana y la efectividad de las campañas educativas implementadas para promover el uso eficiente del recurso hídrico.
En conjunto, estos avances en infraestructura, gestión operativa y responsabilidad social posicionan a Bogotá en un escenario más resiliente, alejando el fantasma de una nueva crisis hídrica como la vivida entre 2024 y el primer trimestre de 2025.



