Alerta máxima: Colombia se enfrenta al peor Fenómeno del Niño de la historia
Colombia ante el peor Fenómeno del Niño de la historia

La emergencia climática que amenaza la economía colombiana

Las alertas meteorológicas internacionales han encendido todas las alarmas en Colombia. El peor Fenómeno del Niño de la historia reciente se aproxima para el segundo semestre del año, según pronósticos del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos. Este evento climático, que ocurre cada cinco a diez años, podría superar en intensidad a los históricos de 1982, 1997 y 2015.

Un fenómeno previsible pero ignorado

Como bien señala la filosofía popular, "guerra avisada no mata soldado", pero en Colombia los gobernantes históricamente han preferido esperar a que los desastres naturales ocurran para entonces declarar emergencias económicas. Los cisnes negros de Taleb se convierten en excusa para lo inevitablemente previsible.

El fenómeno de El Niño representa una variación climática natural caracterizada por:

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  • Calentamiento anormal de las aguas del Pacífico tropical
  • Debilitamiento de los vientos alisios
  • Duración entre 9 y 12 meses
  • Sequías severas combinadas con elevación de temperaturas

Impactos económicos devastadores

Según estudios de Corficolombiana, las principales consecuencias recaerían sobre:

  1. Sector agrícola: Cultivos de fique, yuca, palma de aceite y cebada enfrentarían pérdidas significativas
  2. Inflación alimentaria: Aumento estimado de 3,9 puntos porcentuales
  3. Sector energético: Reducción de generación hidroeléctrica y mayor dependencia de fuentes térmicas costosas

El punto máximo del fenómeno se espera para octubre, con calentamientos que podrían alcanzar los 2,5 °C, niveles que pondrían a prueba la resiliencia de múltiples sectores productivos.

Lecciones no aprendidas del pasado

El Niño más recordado en Colombia fue el de 1992-1993, que colapsó el sistema eléctrico nacional y obligó a cambios horarios extraordinarios. El último evento significativo ocurrió en 2015, probando severamente tanto el sistema interconectado como la producción de alimentos.

Pese a contar con el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, coordinado por la Ungrd, la corrupción ha capturado esta entidad, según denuncias recurrentes. Su reingeniería deberá ser prioridad del próximo gobierno, pero mientras tanto, el país enfrenta una amenaza climática inminente sin mecanismos de prevención adecuados.

La pregunta que queda flotando en el ambiente es si Colombia actuará preventivamente o, como ha sido costumbre, esperará a que el desastre ocurra para entonces reaccionar con medidas de emergencia que siempre resultan más costosas y menos efectivas.

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