El Mochuelo: La zona de Bogotá donde respirar se convierte en un riesgo diario
En El Mochuelo, un sector rural de Ciudad Bolívar, respirar dejó de ser un acto automático para convertirse en una dificultad constante. Más de 6.000 habitantes conviven con una realidad que se ha agravado en los últimos años: el humo de vehículos diésel, las calles sin pavimentar y la intensa actividad de la industria ladrillera han disparado los niveles de contaminación atmosférica.
Un problema estructural con múltiples causas
Las causas de esta contaminación son múltiples y estructurales. El Mochuelo está rodeado de ladrilleras que se instalaron hace décadas debido a las características geográficas del terreno, cuya composición facilita la extracción de arcilla para la producción de ladrillos. Aunque esta industria ha generado empleo, también ha incrementado el impacto ambiental debido al uso de combustibles fósiles y al tránsito constante de vehículos pesados.
"Se siente arena y polvo en la boca cuando uno va a hablar. Lo único que les pedimos a las autoridades es que nos ayuden con esta situación", afirma una residente del sector que prefirió no revelar su nombre.
A este clamor se sumó Duván López, presidente de la junta de acción comunal, quien explicó: "La contaminación y el polvo nos están afectando la parte respiratoria. Nuestros niños sufren cuando suben a los colegios; el mal estado de las vías los tiene mal".
Datos alarmantes sobre la calidad del aire
Según el Grupo de Calidad del Aire de la CAR Cundinamarca, entre 2020 y 2024 se declararon 103 días en nivel de prevención por calidad del aire en la zona. En 2020, la alerta se mantuvo siete días, en 2021 fueron 28, en 2022 ascendió a 36, en 2023 se registraron cuatro y en 2024 se presentaron dos que sumaron 26 días.
Carlos Gutiérrez, subdirector general de Planificación y Ordenamiento Ambiental de la CAR, explicó que el fenómeno responde principalmente a "material resuspendido producto de actividades industriales y vehiculares", asociado a los sectores ladrillero, de asfalto, cemento y a actividades de suburbanización.
El impacto devastador en la salud pública
El ingeniero químico Cristian Julián Díaz advierte que el problema no es solo la partícula en sí, sino lo que transporta. El PM10 afecta las vías respiratorias superiores, mientras que el PM2,5, debido a su tamaño microscópico, puede penetrar hasta los alveolos pulmonares y transferir metales pesados y compuestos orgánicos tóxicos al torrente sanguíneo.
"No es solo polvo: es un coctel tóxico", explica el especialista, quien añade que la exposición sostenida puede asociarse con enfermedades respiratorias crónicas, afecciones cardiovasculares y cáncer a largo plazo.
En Bogotá se reportan más de 1.000 muertes al año relacionadas con la mala calidad del aire, y en Ciudad Bolívar un estudio de la Universidad Nacional registró 1.571 muertes asociadas a este factor entre 2013 y los años previos al agravamiento actual.
Niveles que superan todos los límites permitidos
Según un informe de Greenpeace de 2024, Bello (Antioquia) registraba un promedio anual de 18 microgramos por metro cúbico de PM2,5. Para 2025, El Mochuelo superaba los 36 microgramos por metro cúbico. El límite permitido por la normativa nacional es de 25 microgramos por metro cúbico, lo que significa que este sector supera el valor en cerca de un 40 por ciento.
En una jornada de monitoreo con Ricardo Morales, profesor de la Universidad de los Andes, se encontró que durante 115 minutos las concentraciones de PM2,5 superaron en un 550 por ciento el límite permitido. El promedio en el sitio fue de 185,85 microgramos por metro cúbico y el punto máximo alcanzó los 956 microgramos por metro cúbico.
Soluciones insuficientes y perspectivas futuras
Entre las estrategias para mitigar el impacto de la contaminación del aire, la secretaria de Ambiente, Adriana Soto, destacó la siembra masiva de árboles y la renovación de la flota de transporte público para que esta sea de energía renovable.
Sin embargo, tanto expertos como autoridades coinciden en que la reforestación no resuelve el problema del material particulado. El subdirector de la CAR consideró que la siembra no debe ser la principal solución, teniendo en cuenta la gravedad del problema: "El material particulado no se mitiga con restauración. Los árboles metabolizan gases, pero no partículas sólidas suspendidas".
La secretaria habló también de un trabajo en conjunto con la Alcaldía y con otras secretarías para poder intervenir a fondo este sector. "Hay que trabajar en conjunto con la administración y con el IDU y Mantenimiento Vial para poder arreglar esas vías, las cuales hoy son lo que más contamina en Bogotá", afirmó.
Los habitantes del sector esperan que esas soluciones lleguen pronto para que el polvo deje de invadir sus hogares a diario, de cubrir muebles, alimentos y espacios de descanso, y de convertirse en un problema constante que deteriora su calidad de vida de manera irreversible.



