Fenómeno de El Niño llegaría a Colombia en segundo semestre de 2026 según estudios climáticos
El comportamiento climático global ha comenzado a mostrar señales alarmantes que mantienen en alerta a los centros de investigación meteorológica internacionales. Según análisis detallados del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Medio Plazo (ECMWF), el fenómeno de El Niño podría desarrollarse durante el segundo semestre de 2026, con consecuencias directas para el territorio colombiano.
Origen y desarrollo del fenómeno
La Universidad de Yale, en Estados Unidos, ha identificado que el proceso se origina en el océano Pacífico ecuatorial, donde se ha detectado un calentamiento progresivo tanto en la superficie como en las capas subsuperficiales. Este cambio térmico altera significativamente la circulación atmosférica y modifica los patrones de precipitación, lo que históricamente ha significado menos lluvias y temperaturas más elevadas en diversas regiones del país y de la zona ecuatorial.
Aunque todavía no existe una confirmación definitiva sobre la intensidad exacta del evento, los modelos climáticos coinciden en una tendencia clara hacia su formación entre junio y agosto de 2026, con posibilidad de prolongarse hasta finales de ese mismo año. Esta perspectiva ha motivado el inicio de acciones preventivas por parte de las autoridades ambientales.
Señales tempranas y análisis científicos
El sustento científico detrás de esta alerta proviene de múltiples centros de investigación climática de prestigio mundial. Un análisis exhaustivo de la Universidad de Yale advierte que las condiciones actuales del océano y la atmósfera podrían favorecer el desarrollo de un evento significativo de El Niño.
Según el informe de Yale, "una serie de ráfagas de viento del oeste sobre el Pacífico ecuatorial occidental durante el último mes han empujado aguas cálidas hacia el este", lo que ha generado un calentamiento anómalo en el subsuelo marino. Este comportamiento oceanográfico es considerado uno de los principales indicios de formación del fenómeno climático.
Sin embargo, los expertos también llaman a mantener la cautela necesaria. La denominada "barrera de predictibilidad primaveral", periodo en el que los modelos climáticos presentan mayor incertidumbre, impide asegurar con total precisión la intensidad que alcanzará el evento, aunque las señales actuales muestran una evolución más clara de lo habitual.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ya ha emitido una alerta oficial de El Niño y otorga una probabilidad superior al 50% de que el fenómeno se mantenga a mediados del verano boreal. Algunos de los principales modelos de pronóstico estacional del mundo están elevando sus predicciones e incluso anuncian un aumento de temperaturas de hasta 2.5°C, como se menciona en los reportes más recientes del ECMWF.
Posición del Ideam y preparación colombiana
Por su parte, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) emitió el pasado 16 de marzo un comunicado oficial en el que advirtió sobre el posible desarrollo del fenómeno y la necesidad urgente de activar medidas preventivas a nivel nacional.
Desde la entidad se indicó claramente que "la probabilidad de desarrollo del fenómeno de El Niño aumenta gradualmente hacia el segundo semestre de 2026", lo que ha llevado a fortalecer sustancialmente el monitoreo de variables oceánicas y atmosféricas en tiempo real.
La ministra de Ambiente, Irene Vélez, declaró recientemente: "Aunque todavía no nos corresponde declarar oficialmente un fenómeno de El Niño, lo responsable es informar a la ciudadanía que ya contamos con evidencia científica que confirma un creciente calentamiento del océano Pacífico".
Vélez añadió que "estas señales son una alerta temprana para el país, que nos permite anticiparnos, activar la preparación institucional y trabajar con las regiones para reducir riesgos y proteger a las comunidades".
Por su parte, la directora del Ideam, Ghisliane Echeverry, aseguró que "los indicadores océano-atmósfera muestran un calentamiento sostenido en el Pacífico ecuatorial", lo que podría traducirse en una disminución considerable de lluvias, especialmente en las regiones Caribe, Andina y Pacífica del territorio colombiano.
Entre abril y agosto se prevé inicialmente una reducción leve en las precipitaciones, pero este comportamiento meteorológico podría intensificarse notablemente si el fenómeno de El Niño se consolida durante los meses de julio y agosto como predicen los modelos más avanzados.



