De la catástrofe ambiental al renacer ecológico: La historia de Lisama 158
En el corazón del Magdalena Medio, donde hace ocho años las imágenes de petróleo cubriendo suelos y fauna conmocionaron al país, hoy se escribe una nueva historia de recuperación ambiental. Ecopetrol ha transformado el área afectada por el afloramiento del pozo Lisama 158 en la Ecoreserva La Tayra-Lizama, un proyecto que busca convertirse en referente nacional de restauración ecológica.
El recuerdo de una emergencia nacional
El 2 de marzo de 2018 marcó el inicio de una de las crisis ambientales más significativas de la última década en Colombia. En un predio cercano al pozo Lisama 158, ubicado en zona rural de Barrancabermeja, se registró un afloramiento incontrolado de crudo y gas que se extendió por más de 24 kilómetros, afectando las quebradas La Lizama y Caño Muerto, afluentes del río Sogamoso.
Las consecuencias fueron devastadoras:
- Estimación oficial de aproximadamente 550 barriles de crudo derramados
- Más de 2.400 animales muertos, incluyendo peces, aves, reptiles y mamíferos
- Restricciones en el uso de agua para comunidades rurales
- Impactos severos en actividades económicas como pesca y agricultura
Este episodio generó un amplio debate nacional sobre la gestión de riesgos en la industria petrolera, particularmente en lo relacionado con el monitoreo técnico, el mantenimiento de pozos inactivos y la capacidad de respuesta ante emergencias ambientales.
La transformación hacia una ecoreserva
Ocho años después, el panorama ha cambiado radicalmente. La Ecoreserva La Tayra-Lizama representa un esfuerzo monumental de rehabilitación ambiental que incluye logros significativos:
- Restauración vegetal: Se han sembrado más de 9.000 plántulas de 48 especies nativas, incluyendo abarcos, guayacanes, ceibas bongas, caracolíes y guaduas.
- Recuperación de fauna: Se registran más de 1.300 avistamientos de fauna silvestre pertenecientes a 38 especies, entre ellas monos cariblanco, ocelotes, armadillos, mapaches y guacharacas.
- Cambio de uso del suelo: El área pasó de ser un monocultivo de palma a convertirse en un bosque diversificado y en crecimiento.
Ricardo Roa Barragán, presidente de Ecopetrol, destacó durante una visita reciente: "Pasamos de un monocultivo de palma a un bellísimo y extenso bosque de muchas especies, maderables, nativas. Hoy hemos sembrado un arbolito, una plántula pequeñita, pero que esperamos que dure 100 o más años".
Compromiso corporativo y visión de futuro
La Ecoreserva La Tayra-Lizama forma parte de la red nacional de ecoreservas del Grupo Ecopetrol, espacios orientados específicamente a la conservación de biodiversidad, conectividad ecológica y acción climática. Cesar Losa, miembro de la Junta Directiva de la empresa, expresó: "Infortunadamente hace 8 años se presentó este suceso indeseado. Hoy es satisfactorio manifestar que el compromiso de Ecopetrol ha permitido restaurar este ecosistema".
La meta corporativa es ambiciosa: consolidar 30 ecoreservas en todo el país para el año 2030, como parte integral de su estrategia de transición energética. Este proyecto en Barrancabermeja se erige como el primer gran ejemplo de cómo áreas afectadas por actividades industriales pueden ser recuperadas y transformadas en espacios de conservación activa.
El caso de Lisama 158 demuestra que, incluso tras los impactos ambientales más severos, es posible implementar procesos de restauración que no solo reparen el daño, sino que creen ecosistemas más resilientes y diversos. La Ecoreserva La Tayra-Lizama se consolida así como un símbolo de esperanza y compromiso ambiental en una región históricamente vinculada a la industria petrolera.



