Miliband defiende el acuerdo climático con California frente a las críticas de Trump
El secretario de Energía del Reino Unido, Ed Miliband, ha ignorado las duras críticas del expresidente estadounidense Donald Trump sobre el reciente acuerdo climático firmado con el gobernador de California, Gavin Newsom. Este pacto, anunciado a principios de semana en Londres, busca ampliar la cooperación entre el gobierno británico y el estado californiano para promover la energía limpia, combatir el cambio climático y proteger el medio ambiente.
Trump calificó el acuerdo como "inapropiado", argumentando que el Reino Unido no debería firmar pactos directamente con estados estadounidenses. Sin embargo, Miliband respondió con firmeza: "Obviamente no estoy de acuerdo con eso porque fuimos elegidos para defender el interés nacional británico", declaró durante una entrevista en la reunión ministerial de la Agencia Internacional de Energía (AIE).
La oposición interna y externa a las políticas verdes
Las críticas no solo provienen de Trump. En el Foro Económico Mundial de Davos, el expresidente se burló del impulso europeo hacia la energía eólica, llamando a las turbinas "perdedoras". Mientras tanto, en el Reino Unido, el partido Reform UK, liderado por Nigel Farage, ha presentado un "gabinete en la sombra" que amenaza con desmantelar las políticas ambientales.
Richard Tice, vicelíder de Reform UK y responsable de energía, ha anunciado planes para abandonar el objetivo de cero emisiones netas, imponer impuestos a las energías renovables y cancelar nuevos contratos para parques eólicos marinos. Miliband respondió a estas amenazas con determinación: "Dijo que quiere declarar la guerra a las energías limpias, o a los inversores en energías limpias. Bueno, de acuerdo. Todos esos que invierten en energía nuclear, en energía eólica marina de récord, con todos los empleos que genera, vamos a discutir. ¡Que empiece!".
Cooperación internacional y desafíos climáticos
A pesar de las tensiones, Miliband destacó que el Reino Unido ya cuenta con memorandos de entendimiento con otros estados de EE.UU. y colabora incluso con la administración Trump para impulsar la energía nuclear. Sin embargo, la posición de Trump sobre el cambio climático contrasta directamente con los objetivos del gobierno laborista británico, que busca eliminar virtualmente los combustibles fósiles de la matriz eléctrica para 2030.
Trump ha intentado detener proyectos eólicos marinos multimillonarios en Estados Unidos y recientemente anuló una determinación científica clave sobre la contaminación que calienta el planeta. Además, ha amenazado con retirar a EE.UU. de la AIE a menos que la organización reduzca su defensa del clima y se centre en la seguridad energética.
Miliband expresó su esperanza de que Estados Unidos no abandone la AIE, y el Reino Unido contribuyó con 12 millones de libras al programa de Transiciones a Energías Limpias de la agencia, que ayuda a países en desarrollo y a Ucrania a modernizar sus sistemas energéticos.
Los desafíos domésticos y el futuro energético
Para lograr una red eléctrica limpia en 2030, el Reino Unido necesita aumentar masivamente la inversión en energías renovables y construir nuevos enlaces de red para transportar energía eólica desde Escocia a las zonas más pobladas de Inglaterra. También se requerirá que millones de propietarios reemplacen sus calderas de gas por bombas de calor eléctricas, aunque el país se está quedando atrás de otras naciones europeas en esta transición.
Miliband ha sido criticado por el Partido Reformista y el Partido Conservador por implementar políticas climáticas que, según ellos, incrementan las facturas de electricidad. No obstante, él argumenta que construir nueva capacidad de energía renovable es más económico que invertir en plantas de gas, y a partir de abril se espera una reducción del 7% en las facturas energéticas tras transferir parte de los costos de energías verdes a impuestos generales.
El secretario de Energía se mostró "muy, muy cauteloso" sobre recortes adicionales en las facturas, destacando que cualquier decisión debe ser justa y no penalizar a los grandes consumidores de gas. Reafirmó su compromiso de reducir el gas en la matriz energética a solo el 5%, desde más del 30% actual, y concluyó: "Si hubiéramos escuchado a algunos analistas, nunca habríamos fijado ese objetivo y entonces seguiríamos siendo Gran Bretaña en el carril lento".