Plantas demuestran capacidad de evolución rápida para enfrentar sequías extremas
Un equipo de investigadores de las universidades de Cornell y British Columbia (UBC) ha revelado un hallazgo sorprendente: ciertas plantas pueden evolucionar a una velocidad suficiente para recuperarse de sequías extremas. El estudio, enfocado en la especie Mimulus cardinalis, conocida como flor de mono escarlata, analizó poblaciones a lo largo de la costa oeste de México y Estados Unidos durante más de una década.
Análisis genético revela adaptación clave
Los científicos realizaron un análisis genético exhaustivo de muestras de hojas y semillas recolectadas antes y durante una sequía de cuatro años que inició en 2012. Tras este evento climático, algunas poblaciones de la flor disminuyeron drásticamente o se extinguieron, mientras que otras lograron sobrevivir. Daniel Anstett, profesor asistente de biología vegetal en la Universidad de Cornell y autor principal del estudio, explicó: "Básicamente, lo que descubrimos es que las poblaciones que se recuperaron son también las que evolucionaron más rápido".
Al secuenciar genomas completos de 55 poblaciones, los investigadores identificaron que aquellas con evolución acelerada poseían genes asociados con ambientes cálidos y secos. Esta adaptación genética permitió a las plantas perder menos agua a través de sus hojas, manteniendo la capacidad de capturar carbono mediante la fotosíntesis. Los resultados, publicados en la revista Science, evidencian lo que se conoce como "rescate evolutivo", un proceso donde la adaptación genética previene la extinción ante estrés ambiental severo.
Primera demostración en la naturaleza
Aunque estudios previos habían sugerido la posibilidad del rescate evolutivo en laboratorios, esta investigación es la primera en confirmarlo en un entorno natural. Anstett destacó: "La variación genética que observamos, incluso antes de la sequía, predijo la recuperación demográfica cinco, seis o siete años después. Eso es asombroso. Es la bola de cristal que podemos usar para predecir el futuro".
La motivación del estudio surgió de la preocupación por el cambio climático acelerado y sus impactos en el medio ambiente. Amy Angert, coautora y profesora en la UBC, comparó la situación con "correr en una cinta que acelera cada vez más a medida que aumentas el ritmo". Agregó que la investigación demuestra que, al menos para la Mimulus y plantas silvestres similares, la adaptación evolutiva es posible frente a climas extremos.
Implicaciones y perspectivas futuras
Este trabajo sirve como punto de partida para comprender qué características permiten a las poblaciones vegetales sobrevivir a largos periodos de sequía. Sin embargo, los científicos advierten que no hay garantía de que los cambios genéticos observados sean beneficiosos a largo plazo. Anstett afirmó: "Seguimos trabajando en ello".
Desde 2017, el laboratorio ha continuado monitoreando las poblaciones de flor de mono escarlata, investigando su estado tras la recuperación y evaluando si su evolución reciente las prepara para futuros eventos climáticos. Este estudio subraya la importancia de la biodiversidad y la resiliencia genética en un contexto de cambio climático global.
