Tiburón dormilón sorprende en la Antártida: el hallazgo que desafía la ciencia marina
Tiburón dormilón sorprende en la Antártida: hallazgo científico

El descubrimiento que cambia lo que sabíamos sobre los tiburones

Durante décadas, la comunidad científica asumió que los tiburones habitaban todos los océanos del planeta con una excepción notable: las gélidas aguas de la Antártida. Esta creencia generalizada se ha visto desafiada por un hallazgo extraordinario que ha sorprendido a investigadores de todo el mundo.

El registro inesperado en el extremo sur

En febrero de 2026, investigadores del Centro de Investigación Oceánica Minderoo-UWA, vinculado a la Universidad de Australia Occidental, hicieron público un descubrimiento que modifica nuestra comprensión de la distribución de los tiburones. Las imágenes, captadas por una cámara submarina instalada para monitorear la biodiversidad marina, muestran claramente a un tiburón dormilón desplazándose en las frías aguas antárticas.

El registro visual fue obtenido en enero de 2025 cerca de las islas Shetland del Sur, a aproximadamente 500 metros de profundidad, donde las temperaturas del agua se acercan peligrosamente al punto de congelación. Según el profesor Alan Jamieson, director del centro de investigación, este podría ser el primer documento que evidencia la presencia de un tiburón dormilón en esta región remota del planeta.

La sorpresa científica y las características únicas

"Todos nos quedamos perplejos, pensando: 'No creo que haya tiburones en la Antártida'", recordó Jamieson al revisar las grabaciones. El animal observado medía entre dos y tres metros de longitud, colocándolo entre los especímenes más grandes que el investigador ha documentado en más de dos décadas de trabajo.

Los tiburones dormilones, grupo que incluye al famoso tiburón de Groenlandia, presentan adaptaciones biológicas extraordinarias:

  • Metabolismo extremadamente lento: El tiburón de Groenlandia, por ejemplo, alcanza una velocidad máxima inferior a cuatro kilómetros por hora y su crecimiento puede ser menor a un centímetro por año.
  • Longevidad excepcional: Algunas estimaciones científicas sugieren que estos animales podrían vivir más de 400 años.
  • Composición química especializada: Sus tejidos contienen altas concentraciones de urea y N-óxido de trimetilamina (TMAO), que les permiten funcionar en temperaturas cercanas a la congelación.

Adaptaciones para la supervivencia en condiciones extremas

La capacidad de estos tiburones para habitar aguas tan frías se explica mediante varias adaptaciones clave. Estudios genéticos recientes han identificado duplicaciones de genes asociados con la reparación del ADN, la función inmunitaria y la protección frente al estrés oxidativo.

La combinación de urea y TMAO en sus tejidos cumple funciones vitales: mientras la urea ayuda a equilibrar la presión osmótica con el agua de mar, el TMAO estabiliza las proteínas del organismo, permitiendo su funcionamiento incluso en condiciones extremas.

Un avistamiento raro en un entorno poco explorado

Jamieson destacó que, a lo largo de su carrera, solo ha observado cuatro ejemplares de tiburón dormilón, lo que subraya la rareza de este avistamiento. Estos animales suelen llevar una vida solitaria y pasan gran parte de su tiempo en aguas profundas, dificultando su observación.

El científico plantea una hipótesis interesante sobre cómo el tiburón pudo llegar a esta región: "Puede que haya un pequeño corredor de agua caliente allí que les permita penetrar más al sur de lo que lo harían normalmente", explicó, sugiriendo que la cámara podría haber estado situada en un punto con aguas ligeramente más cálidas que el entorno circundante.

Implicaciones para la ciencia marina

Este descubrimiento no solo amplía nuestro conocimiento sobre la distribución geográfica de los tiburones dormilones, sino que también plantea nuevas preguntas sobre la capacidad de adaptación de las especies marinas a entornos extremos. La Antártida, uno de los ecosistemas menos explorados del planeta, continúa revelando secretos que desafían nuestras suposiciones sobre la vida en los océanos.

La investigación, divulgada a través de National Geographic, representa un hito en la comprensión de la biodiversidad marina antártica y destaca la importancia de continuar explorando estos remotos ecosistemas con tecnología de monitoreo avanzada.