Tortugas gigantes regresan a Floreana tras 180 años de ausencia en Galápagos
Tortugas gigantes regresan a Floreana tras 180 años

Un hito histórico en la conservación de Galápagos

La isla Floreana, una de las trece islas principales que conforman el archipiélago de Galápagos en Ecuador, ha presenciado un evento extraordinario: por primera vez en 180 años, descendientes de su especie autóctona de tortuga gigante caminan nuevamente por su territorio. Este logro se materializó con la liberación de 158 ejemplares criados en el marco de un ambicioso programa de conservación y recuperación de esta especie emblemática, que incluso da nombre a la región insular.

El regreso de un linaje que se creía perdido

Según detallaron la Fundación Charles Darwin (FCD) y el Ministerio de Ambiente de Ecuador, la tortuga gigante de Floreana (Chelonoidis niger niger) estaba oficialmente extinta en la isla desde mediados del siglo XIX. Sin embargo, la liberación de estos individuos marca el retorno de sus descendientes más cercanos. Aunque no se consideran exactamente la misma especie, poseen una alta carga genética de sus antepasados extintos, lo que permite reiniciar el Proyecto de Restauración Ecológica de Floreana.

De las al menos quince especies distintas de tortugas gigantes que habitan Galápagos, tres se consideran extintas, incluida la de Floreana. "El proyecto de Restauración Ecológica de Floreana representa uno de los mayores retos asumidos por el Parque Nacional Galápagos", afirmó Lorena Sánchez, directora del Parque. "Tras varios años de trabajo sostenido, basado en estudios rigurosos, el regreso de las tortugas gigantes refleja una visión de restauración a largo plazo orientada a recuperar, de forma progresiva, la funcionalidad de los ecosistemas de Floreana".

Un esfuerzo comunitario y científico sin precedentes

Verónica Mora, representante comunitaria de la isla Floreana, subrayó que este logro "demuestra lo que es posible cuando una comunidad lidera y múltiples socios se unen con un propósito compartido". El proyecto, desarrollado en una isla habitada por aproximadamente 160 personas, se fundamenta en un enfoque comunitario integral que busca asegurar tanto la conservación de los ecosistemas como los medios de vida locales.

La población ha participado activamente en:

  • Talleres de planificación participativa.
  • Implementación de medidas de bioseguridad estrictas.
  • Monitoreo ecológico continuo de las especies.

Esta colaboración ya ha permitido avances significativos, como el redescubrimiento del pachay (Laterallus spilonota), un ave rara no registrada en la isla desde la primera visita de Charles Darwin a Galápagos.

Décadas de investigación detrás del milagro

Las tortugas liberadas son el fruto de décadas de investigación científica liderada por la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG) e instituciones colaboradoras. El proceso comenzó en la década de 2000, cuando estudios genéticos pioneros revelaron que algunas tortugas que vivían en el volcán Wolf, al norte de la isla Isabela, portaban ascendencia genética de Floreana.

Estos individuos eran los últimos descendientes vivos de un linaje que se creía perdido, probablemente debido a prácticas históricas de la caza de ballenas, que incluían desembarcar animales antes de largos viajes marítimos. A través de un programa de reproducción cuidadosamente diseñado, estos ejemplares fueron criados para formar una población genéticamente lo más cercana posible a la tortuga gigante original de Floreana.

El papel fundamental de las tortugas en el ecosistema

Rakan Zahawi, director ejecutivo de la Fundación Charles Darwin, explicó que las tortugas gigantes son "fundamentales dentro de este sistema" debido a sus múltiples roles ecológicos:

  1. Dispersan semillas de manera natural.
  2. Moldean la estructura de la vegetación.
  3. Crean microhábitats esenciales para otras especies.
  4. Influyen directamente en la regeneración de los paisajes.

La iniciativa fue liderada por el Ministerio del Ambiente y Energía, a través de la DPNG y la Agencia de Regulación y Control de la Bioseguridad y Cuarentena para Galápagos (ABG). Contó con el apoyo crucial de organizaciones como la Fundación Jocotoco, la Fundación Charles Darwin, Island Conservation y Galápagos Conservancy.

Este hito no solo representa la recuperación de una especie icónica, sino que también sienta las bases para la restauración integral del ecosistema de Floreana, demostrando que la colaboración entre ciencia, gobierno y comunidad puede revertir incluso las pérdidas más profundas de biodiversidad.