En las recientes cartas de los lectores, se abordan temas críticos para Colombia: el fracaso del gobierno en el proceso de paz, las fallas en los controladores aéreos y una profunda crisis de gobernabilidad.
El gran reto de la paz
José Francisco Piñeres expresa su tristeza ante las honras fúnebres de las víctimas de las disidencias de las Farc en el Cauca. Señala que no hay explicación para la demencia y el odio de estos criminales, más allá de la defensa de sus negocios ilícitos. Cuestiona qué sentirán quienes instalaron la trampa mortal al ver llorar a los civiles inocentes, posiblemente conocidos de los mismos violentos. Afirma que el gobierno fracasó en la paz y se dejó tomar ventaja. El gran reto para el próximo gobierno es recuperar las zonas, la tranquilidad y defender a los ciudadanos, sin más diálogos ventajosos.
Fallas en controladores aéreos
Fernando Cortés Quintero denuncia que las fallas en los controladores aéreos comenzaron en el aeropuerto El Dorado de Bogotá y se extendieron al aeropuerto José María Córdova en Rionegro, Antioquia. Señala que hay pocas explicaciones para mejorar la seguridad aérea frente a la intermitencia de los radares, poniendo en riesgo cientos de vidas. Critica la teoría conspirativa que culpa a los fenómenos aéreos no identificados (Fanis), recordando un incidente de 1967 en Estados Unidos. Considera que el problema radica en la falta de capacitación de los controladores, diligencia y modernización de los instrumentos.
Crisis de gobernabilidad
Emili Quintero Castillo, refiriéndose al editorial 'Repudiables ataques', sostiene que Colombia atraviesa una profunda crisis de gobernabilidad. Menciona la crisis fiscal, el deterioro de la seguridad, el dominio de regiones por estructuras narcoterroristas y el colapso de sectores como salud y energía. Atribuye esta situación a una gestión errática, improvisación, corrupción y la personalización del poder presidencial. Los atentados terroristas en el suroccidente reflejan la capacidad criminal y la ausencia de liderazgo firme. Además, las denuncias desde el círculo presidencial revelan un Ejecutivo fragmentado. Persistir en este rumbo es un riesgo para la estabilidad democrática.



