María Camila Moreno, directora del Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ), ofreció una entrevista exclusiva a EL TIEMPO para analizar el más reciente informe de la institución. El documento plantea un debate crucial: si el modelo de seguridad implementado en Colombia desde hace años responde efectivamente a las necesidades actuales del país.
Transformación del conflicto armado
La directora del ICTJ señaló que el conflicto armado colombiano ha experimentado cambios profundos. Las estructuras ilegales actuales no pueden ser definidas simplemente como narcotraficantes, sino que presentan un carácter híbrido. Estas organizaciones combinan actividades propias del crimen organizado, vinculadas a economías ilícitas y la disputa por el control territorial, con un matiz político, especialmente en el caso de las disidencias.
Moreno explicó que, a diferencia de las antiguas Farc, hoy no existen organizaciones con mando y control unificado. En su lugar, cada estructura veredal tiene su propio jefe, y las alianzas se forman en juntas directivas orientadas a negocios ilícitos, no en estados mayores conjuntos.
Inefectividad de la guerra contrainsurgente tradicional
La experta afirmó que la guerra contrainsurgente aplicada antes de 2016 ya no es efectiva. Los bombardeos se han vuelto problemáticos porque los grupos armados operan inmersos en la población civil. Además, han incorporado nuevas tecnologías, como drones, lo que obliga a la fuerza pública a adaptarse.
Moreno destacó que eliminar a un jefe estratégico ya no desmantela la organización, ya que los comandantes son fungibles y su reemplazo no afecta el negocio ni el funcionamiento del grupo. Por lo tanto, ese indicador ha perdido eficacia en la lucha contra estas organizaciones.
Necesidad de nuevas estrategias
Las Fuerzas Militares colombianas realizan actualmente cuatro tipos de operaciones: ofensivas, defensivas, de estabilidad y de apoyo a la autoridad civil. Sin embargo, ninguna contempla la permanencia de la fuerza pública en el territorio tras un golpe. Moreno subrayó que el Estado debe recuperar el control integral, no solo militar, sino también político y social.
En muchas zonas del país, los grupos armados actúan como paraestados eficientes. Mientras el Gobierno demora inversiones en infraestructura, como una placa huella, los grupos ilegales ejecutan obras en minutos gracias a su disponibilidad de recursos.
Estrategias diferenciales por grupo y territorio
Moreno recomendó diseñar estrategias no solo diferenciales para cada grupo armado, sino también adaptadas a cada territorio. Por ejemplo, el Eln mantiene un tinte ideológico, mientras que otras estructuras como el 'clan del Golfo' tienen motivaciones distintas. Asimismo, una misma disidencia, como el 'Estado Mayor Central' de 'Mordisco', actúa de manera diferente en Cauca, Guaviare o Caquetá.
La directora del ICTJ insistió en que la seguridad debe integrarse con políticas de paz y desarrollo territorial para enfrentar eficazmente las dinámicas actuales del conflicto armado colombiano.



