En una carta dirigida al presidente Gustavo Petro, los sacerdotes y obispos de Cali, Palmira, Buga, Cartago y Buenaventura solicitan protección para sus territorios frente a la ola de violencia que ha azotado la región en lo que va de 2026, dejando víctimas mortales, heridos, desplazados, confinados y menores reclutados. La iniciativa busca hacer un llamado urgente a la paz y la reconciliación.
Preocupaciones de la Iglesia
Entre las principales inquietudes de la Arquidiócesis y las diócesis se destacan el aumento del reclutamiento de menores de edad, el narcotráfico, los desplazamientos forzados y el control territorial ejercido por grupos armados ilegales. Los líderes religiosos también instaron al gobierno a avanzar en procesos de paz con estos grupos.
“Es un llamado a dejar la violencia, a no seguir utilizando estos métodos de intimidación para generar miedo y pánico en la población. El llamado es a la paz, a la reconciliación y al cese de las hostilidades, sobre todo para dejar de afectar a la población civil, que finalmente es la que más sufre los rigores de la violencia”, afirmó el sacerdote Diego Guzmán.
Llamado al Estado
Guzmán agregó que la petición también se dirige al Estado: “Queremos crear una conciencia frente a toda esta realidad tan dolorosa que está viviendo nuestra región, pero también hacer un llamado al Estado para que sea mucho más proactivo y oportuno en la respuesta a la población que sufre no solo la violencia, sino también el desarraigo, la pobreza y la desigualdad histórica. Los obispos sintieron la necesidad de elaborar este documento que pretende, ante todo, ser un ejercicio reflexivo”.
Mesa Regional de Pastoral Social
Para hacer frente a la violencia, los sacerdotes anunciaron la creación de una Mesa Regional de Pastoral Social que atenderá a jóvenes y familias afectadas o en riesgo. La violencia en Cauca y Valle del Cauca tiene raíces profundas. Según datos de la Fundación Ideas para la Paz, entre enero de 2022 y marzo de 2026 se registraron 586 ataques de grupos armados ilegales en estos dos departamentos. Con los recientes ataques entre el 24 y 28 de abril de 2026, la cifra asciende a 620 hechos. La Fundación señala que la crisis no es coyuntural, sino un proceso acumulado desde la creación de las disidencias en Cauca a principios de 2018.
Factores de la violencia
Una de las principales razones de la violencia en esta región, según la Fundación, es su ubicación estratégica. “Cauca y Valle conectan el centro del país con el Pacífico, articulan corredores entre cordilleras y concentran economías ilegales. Controlar esta región implica incidir sobre rutas, producción y salida de rentas criminales. Por eso ha sido, históricamente, un espacio de disputa entre distintos actores armados”, indica el informe.



