El Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) y la organización Detection Dogs for Conservation han anunciado la búsqueda de un nuevo perro detector de koalas, tras la jubilación de Bear (Oso), un canino que durante más de una década desempeñó un papel clave en las labores de conservación de esta especie en Australia.
Un legado difícil de igualar
El anuncio fue difundido a través de las redes sociales de ambas organizaciones, donde reiteraron su propósito de “crear un mundo donde los animales y las personas prosperen juntos” y destacaron el trabajo conjunto que han desarrollado para fortalecer el uso de perros entrenados en la protección de la fauna y la flora silvestres.
En su publicación, las entidades señalaron que están en la búsqueda de un perro con un fuerte impulso por el juego, facilidad de socialización con humanos y otros perros, y la energía necesaria para desempeñarse en trabajo de campo. El objetivo es continuar con un programa que ha tenido un impacto directo en la conservación de los koalas.
De acuerdo con la información compartida en la página oficial del programa, Oso fue uno de los primeros perros en Australia entrenados para rastrear el pelaje de koalas vivos durante emergencias como incendios forestales, convirtiéndose en una herramienta fundamental. Durante aproximadamente diez años, el animal ayudó a guiar esfuerzos de rescate y conservación, contribuyendo a proteger a más de 100 de estos marsupiales en momentos críticos. Recientemente, Oso se retiró oficialmente del servicio, cerrando una etapa que las organizaciones describen como un referente en el trabajo con perros detectores.
“Oso estableció el estándar de oro para los perros detectores de koalas. Deja un legado difícil de igualar, pero ahora es el momento de encontrar a su sucesor que continúe protegiendo a los koalas”, señaló Josey Sharrad, directora de programas de IFAW Oceanía.
Características del nuevo candidato
El nuevo perro será entrenado en el marco de una alianza entre IFAW e Innovation for Conservation, bajo la supervisión de Frédéric Chappée, director de unidades caninas del programa. Chappée cuenta con más de 20 años de experiencia trabajando con perros, iniciando su trayectoria en el ejército francés antes de incorporarse a IFAW, donde, según la página web, ha liderado la formación de unidades caninas en distintas regiones del mundo enfocadas en la lucha contra la caza furtiva y los delitos contra la vida silvestre.
Según la información oficial, el programa también ha desarrollado un sistema de entrenamiento a distancia para perros, complementado con evaluaciones presenciales varias veces al año. Este modelo permite acompañar el proceso de formación incluso cuando el entrenador se encuentra en otro país, como ocurre actualmente con Chappée, quien reside en Francia.
El equipo busca específicamente un perro rescatado que, debido a su alta energía y comportamiento obsesivo por el juego, podría tener dificultades para encontrar un hogar definitivo. Sin embargo, estas características son precisamente las que lo convierten en un candidato ideal para el trabajo de conservación. El objetivo es brindar una segunda oportunidad a estos animales mientras se fortalecen los esfuerzos por proteger a los koalas.
Requisitos para el perro ideal
Entre los criterios establecidos se incluyen perros menores de dos años, altamente motivados por el juego, con comportamiento no agresivo, buena socialización con personas y otros perros, y ausencia de conductas de persecución o interés en fauna silvestre como gatos o aves. También se busca que tengan un instinto de juego del 100% y un instinto de caza nulo, además de ser perros seguros, adaptables a nuevos entornos, de tamaño mediano y con buena condición física para jornadas en campo.
Las organizaciones señalaron que las fundaciones de animales que actualmente cuiden a este tipo de perros pueden presentarlos para pruebas presenciales en la sede ubicada en la Sunshine Coast de Queensland, Australia, o enviar material audiovisual para su evaluación en caso de encontrarse en otras regiones. Durante el proceso de selección, el equipo evalúa durante varias horas el comportamiento del animal en entornos desconocidos para determinar su idoneidad.
Este programa de perros detectores ha sido clave en los esfuerzos de conservación de fauna en Australia, y la búsqueda de un nuevo integrante busca continuar con el legado de Oso, quien demostró que la colaboración entre humanos y animales puede marcar la diferencia en la protección de especies amenazadas.



