Más de 60.000 madres comunitarias fortalecen la educación infantil en Colombia
En Colombia, más de 60.000 mujeres desempeñan el rol fundamental de madres comunitarias, dedicando sus vidas al cuidado y educación de los niños en sus comunidades. Esta red de apoyo, coordinada por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), representa un pilar esencial en el desarrollo infantil del país.
Una vocación que transforma vidas
Hace 33 años, Fabiola Rueda tomó una decisión que marcaría su vida y la de su comunidad en Floridablanca, Santander. Decidió abrir las puertas de su hogar para cuidar y educar a los hijos de sus vecinos, adaptando su espacio para convertirlo en un jardín comunitario del ICBF.
"Siempre quise aportarle a mi comunidad", explica Fabiola sobre su motivación inicial. "Ver a los niños sin supervisión mientras sus padres trabajaban me impulsó a actuar".
El compromiso de una madre comunitaria
Para Fabiola, su trabajo como madre comunitaria ha sido más que una ocupación: ha sido la realización de su vocación. "Me encanta trabajar con niños, apoyar su formación y asegurarme de que no se queden solos en sus casas", afirma con convicción.
Su labor diaria incluye no solo el cuidado básico, sino también actividades educativas, alimentación adecuada y el desarrollo de habilidades sociales en los menores. Los niños la llaman cariñosamente "la profe", un testimonio del vínculo especial que ha construido con ellos a lo largo de tres décadas.
El impacto de las madres comunitarias
Las madres comunitarias como Fabiola representan una solución comunitaria fundamental en Colombia, especialmente en zonas donde el acceso a servicios de cuidado infantil formal es limitado. Su trabajo permite que:
- Los padres puedan trabajar con tranquilidad sabiendo que sus hijos están en un entorno seguro
- Los niños reciban atención personalizada en sus propios barrios
- Se fortalezcan los lazos comunitarios y el tejido social
- Se prevenga el abandono infantil y se promueva el desarrollo temprano
A pesar de los desafíos, incluyendo la necesidad de mayor formalización y reconocimiento de su labor, estas mujeres continúan siendo un ejemplo de compromiso social y dedicación a la infancia colombiana.



