El presidente Gustavo Petro propuso desde Cali la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente para redactar una nueva Constitución. Petro aseguró estar siendo presuntamente perseguido por las instituciones, lo que le impediría implementar sus reformas y propuestas de campaña.
La propuesta ha generado reacciones divididas. Desde la coalición oficialista la consideran compleja, mientras que la oposición la califica de peligrosa y recuerda que Petro se había comprometido a no convocarla si llegaba al poder. El cambio de postura se atribuye a la negativa del Congreso a aprobar sus principales reformas sociales, que caducarían el 20 de junio.
Petro indicó que la Asamblea permitiría transformar las instituciones para que obedezcan el mandato popular. Afirmó: "Si la posibilidad de un gobierno elegido popularmente no puede aplicar la constitución porque lo rodean para no hacerlo, entonces Colombia tiene que ir a una Asamblea Nacional Constituyente".
Actualmente, Colombia rige bajo la Constitución de 1991, impulsada por el movimiento estudiantil de la Séptima Papeleta. La redacción de una nueva Carta Magna requeriría el diálogo de diversos sectores sociales, pero antes debe ser aprobada por el Congreso y al menos una tercera parte del censo electoral, que asciende a casi 39 millones de ciudadanos.
La convocatoria debe ser aprobada por la mayoría del Congreso en ambas cámaras, donde Petro ha ido perdiendo mayorías. De contar con la aprobación legislativa, se llamaría al pueblo a una votación popular para decidir si se convoca o no la Asamblea.



