Analistas alertan: riesgo de guerra Irán-EE.UU. supera posibilidad de acuerdo nuclear
Alto riesgo de guerra Irán-EE.UU. por errores de cálculo

Analistas internacionales elevan alerta sobre posible conflicto armado entre Irán y Estados Unidos

La posibilidad de una confrontación militar entre Irán y Estados Unidos se perfila como más probable que la firma de un acuerdo en las negociaciones nucleares, según alertan analistas especializados en política internacional. Esta preocupante evaluación surge tras lo que los expertos califican como "error de cálculo" por parte de la República Islámica, que no habría realizado "concesiones sin precedentes" durante las conversaciones y habría "sobreestimado su capacidad militar".

Plazo de Trump y postura iraní generan tensión creciente

El presidente estadounidense, Donald Trump, estableció un plazo de 10 a 15 días para que Irán selle un acuerdo nuclear, después de dos rondas de negociaciones indirectas mediadas por Omán en Mascate y Ginebra durante febrero. Simultáneamente, Trump confirmó que considera la posibilidad de un ataque limitado contra territorio iraní, mientras Teherán asegura estar preparado para cualquier escenario y anunció que presentará su propuesta formal en los próximos días.

La propuesta iraní probablemente se centrará exclusivamente en aspectos nucleares, sin aceptar el enriquecimiento cero y excluyendo de la mesa de negociaciones tanto la limitación de su programa de misiles balísticos como su apoyo a grupos regionales como Hezbolá y Hamás. Las autoridades estadounidenses insisten en que estos elementos deben formar parte integral de cualquier acuerdo viable.

Errores de cálculo que aumentan riesgo bélico

Ali Vaez, director del Proyecto de Irán del International Crisis Group, explicó que "la República Islámica está cometiendo un error de cálculo al creer que Estados Unidos no busca realmente un acuerdo". Según Vaez, las autoridades iraníes interpretan las negociaciones como una táctica para allanar el camino hacia la guerra, similar a lo ocurrido el año pasado, lo que las habría llevado a no tomar las conversaciones con suficiente seriedad ni ofrecer concesiones significativas.

El analista político Mashalá Shamsolwaezin coincide parcialmente con esta postura, señalando que Washington ha desarrollado un patrón de actuación preocupante: "Primero describe la situación como optimista, luego envía señales positivas, después eleva sus demandas y finalmente fija un plazo tras el cual, si Irán no cede, comienza la acción militar".

Capacidades militares y declaraciones desafiantes

Pese a reconocer esta dinámica, Shamsolwaezin aseguró que Irán "no está indefenso" y podría "confrontar seriamente la potencia estadounidense", incluyendo capacidades para hundir buques de guerra. Estas afirmaciones reflejan las declaraciones del líder supremo iraní, Ali Jameneí, quien restó importancia al despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln en el golfo Pérsico y amenazó explícitamente con hundirlo.

Jameneí afirmó: "Un portaaviones es ciertamente una máquina peligrosa, pero más peligroso que el portaaviones es aquella arma que puede enviarlo al fondo del mar". Vaez calificó estas declaraciones como otro "error de cálculo" de la República Islámica que "sobreestima su propia fuerza", asumiendo erróneamente que si involucran a EE.UU. en una guerra total, Washington retrocedería porque Trump no buscaría un conflicto prolongado y costoso en Oriente Medio.

Desafíos internos y despliegue militar sin precedentes

El experto también señaló que el sistema clerical iraní enfrenta un desafío interno ante sus partidarios más fieles, a quienes no quiere perder al renunciar a líneas ideológicas consideradas innegociables, particularmente en materia de capacidades nucleares y defensivas. "No están dispuestos ni siquiera a gestos simbólicos que podrían prolongar la duración del sistema político", afirmó Vaez en referencia a posibles intentos estadounidenses de cambio de régimen.

Mientras tanto, Estados Unidos desarrolla su mayor despliegue militar en Oriente Medio desde la guerra de Irak en 2003, con al menos una docena de buques de guerra, diversas aeronaves militares, sistemas de defensa antimisiles y un segundo grupo de ataque de portaaviones liderado por el USS Gerald R. Ford dirigiéndose a la región.

Ejercicios militares y esfuerzos diplomáticos paralelos

Irán ha respondido con ejercicios militares en el mar de Omán y el estrecho de Ormuz, incluyendo maniobras conjuntas con Rusia y operaciones de la Guardia Revolucionaria que llegaron a cerrar parcialmente el estratégico estrecho, por donde transita el 20% del petróleo mundial. Las autoridades iraníes han advertido que responderán con fuerza a cualquier agresión, incluyendo ataques contra bases estadounidenses en la región.

Países regionales como Catar, Omán, Arabia Saudí y Turquía intensifican sus esfuerzos diplomáticos para evitar una guerra, instando a ambas potencias a resolver la disputa mediante negociaciones. El secretario general de la ONU, António Guterres, se sumó a estos llamados, urgiendo a las partes a "mantener canales de diálogo" y "continuar con la diplomacia" para evitar una escalada con consecuencias impredecibles para la estabilidad global.