Estados Unidos e Israel ejecutan ataque militar contra Irán tras colapso de negociaciones nucleares
En una escalada dramática de tensiones internacionales, Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque conjunto contra Irán este 28 de febrero, según confirmaron fuentes oficiales de ambos países. El presidente estadounidense Donald Trump declaró que el objetivo era "aniquilar al régimen de los ayatolás" y aseguró que "Irán nunca va a tener un arma nuclear". Por su parte, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu afirmó que la operación buscaba "eliminar la amenaza existencial" que representa el programa nuclear iraní.
Respuesta inmediata de Irán con misiles y drones
La respuesta de Teherán no se hizo esperar. Irán lanzó misiles y drones contra Israel y contra bases militares estadounidenses ubicadas en Catar, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Kuwait. Esta acción representa una expansión significativa del conflicto más allá de las fronteras originales, involucrando directamente a múltiples naciones del Golfo Pérsico.
Antecedentes: La guerra de los Doce Días y su legado
El punto de inflexión que llevó a la situación actual ocurrió el 13 de junio de 2025, cuando Israel bombardeó instalaciones nucleares y militares en territorio iraní, eliminando a altos mandos y seis científicos nucleares según reportes. Teherán respondió con cientos de misiles balísticos que fueron interceptados con asistencia de Washington.
La escalada continuó cuando Estados Unidos bombardeó tres instalaciones nucleares iraníes el 22 de junio, a lo que Irán contestó con misiles contra la base aérea estadounidense Al Udeid en Catar. Aunque Trump anunció un alto el fuego el 24 de junio, el problema central del programa nuclear iraní permaneció sin resolver, creando las condiciones para el actual enfrentamiento.
El nudo central: Uranio e inspecciones internacionales
Tras el cese temporal de hostilidades, el foco se desplazó hacia el control internacional del programa nuclear iraní. El Organismo Internacional de Energía Atómica confirmó daños significativos en las instalaciones de Natanz y reportó contaminación dentro de las áreas atacadas.
La cooperación internacional se deterioró rápidamente cuando el Parlamento iraní aprobó suspender la colaboración con el OIEA. Aunque hubo un intento de reanudar las inspecciones mediante un acuerdo en septiembre de 2025, Irán lo suspendió tras el retorno de sanciones internacionales y finalmente lo dio por terminado en noviembre del mismo año.
La consecuencia práctica fue clara: menos cooperación significó menos verificación, transformando el expediente nuclear en un campo de batalla político y militar.
Presión internacional y ultimátum final
En paralelo al deterioro técnico, la presión externa sobre Irán se intensificó considerablemente:
- Alemania, Francia y Reino Unido establecieron plazos estrictos para la implementación de sanciones
- La Unión Europea restableció medidas restrictivas contra Teherán
- El Consejo de Seguridad de la ONU no extendió una suspensión de sanciones previamente acordada
En febrero de 2026 se abrieron conversaciones indirectas con mediación de Omán, donde Irán sostuvo firmemente que no renunciaría al enriquecimiento de uranio ni negociaría su programa de misiles. En una segunda ronda, mostró disposición a diluir uranio altamente enriquecido a cambio de alivio económico.
La situación llegó a un punto crítico cuando Trump lanzó un ultimátum de 10 días el 19 de febrero, exigiendo un acuerdo nuclear completo. Al expirar este plazo sin avances significativos, se ejecutó el ataque conjunto del 28 de febrero.
Contexto interno: Protestas y represión en Irán
Entre finales de diciembre y enero, Irán enfrentó protestas masivas por la deteriorada situación económica, a las que el gobierno respondió con represión y restricciones severas de internet. Este contexto interno endureció la posición de Teherán en las negociaciones internacionales.
Trump escaló progresivamente el tono de sus amenazas desde enero, mencionando explícitamente posibles acciones militares. La discusión dejó de ser meramente técnica sobre aspectos nucleares para convertirse en un conflicto de poder multidimensional que involucra la supervivencia del régimen, sanciones económicas, control interno y presión externa simultánea.
¿Qué está en juego en este conflicto?
Las implicaciones inmediatas son regionales y profundamente preocupantes:
- Expansión del conflicto: Irán ya extendió su respuesta a objetivos vinculados a Estados Unidos en el Golfo Pérsico y a Israel directamente
- Transformación de la naturaleza del conflicto: Ya no se trata de una discusión sobre un acuerdo nuclear, sino de un intercambio directo de golpes militares con múltiples frentes
- Disyuntiva crítica: Según el análisis de los hechos, la comunidad internacional enfrenta una elección sin adornos entre continuar conversaciones que han demostrado ser infructuosas o sostener una escalada militar abierta con sanciones activas, cooperación con el OIEA en ruptura total y represalias ya en curso
El escenario actual representa uno de los momentos más peligrosos en las relaciones internacionales de las últimas décadas, con potencial para desestabilizar no solo la región del Medio Oriente sino el equilibrio geopolítico global.
