Atentado contra general ruso del GRU agudiza tensión con Ucrania y revela grietas en inteligencia de Moscú
El intento de asesinato del general Vladímir Alexéyev, segundo al mando de la inteligencia militar rusa (GRU), ha abierto un nuevo frente de tensión entre Moscú y Kiev, en medio de frágiles negociaciones diplomáticas y ha expuesto serias dudas sobre la eficacia de los servicios secretos rusos. El ataque, ocurrido el 6 de febrero en el vestíbulo del edificio donde reside Alexéyev en Moscú, según la versión oficial, involucró a un atacante que esperó al general cerca del ascensor, le disparó múltiples veces tras un forcejeo y luego huyó a pie, deshaciéndose del arma en la nieve y tomando un autobús. Alexéyev fue trasladado en estado crítico a un hospital, logrando salir del coma al día siguiente.
Respuesta rápida del FSB y acusaciones cruzadas
El Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) actuó con celeridad, anunciando en horas la detención en Dubái del presunto atacante, Liubomir Korba, un ciudadano ruso nacido en la actual Ucrania durante la era soviética, y el arresto en Moscú de un cómplice, Víktor Vasin. También identificaron a una tercera implicada, Zinaída Serebritskaya, quien habría huido a Ucrania tras facilitar el acceso al edificio. Según el FSB, Korba y Vasin confesaron haber actuado bajo órdenes del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), con Korba reclutado en agosto de 2025, entrenado en Kiev y enviado a Rusia a través de Moldavia y Georgia, a cambio de una promesa de 30.000 dólares.
Moscú ha acusado directamente a Ucrania y Polonia, vinculando el reclutamiento de Korba a su hijo, Lubosz Korba, quien supuestamente forma parte de los servicios secretos polacos. Hasta ahora, Polonia no ha respondido públicamente a estas acusaciones. Kiev, por su parte, ha negado tajantemente cualquier implicación, marcando un contraste con su ambigüedad en ataques anteriores contra altos mandos rusos.
Dudas sobre los detenidos y conexiones incómodas
La versión oficial comenzó a generar escepticismo cuando investigadores independientes señalaron posibles vínculos de Víktor Vasin con el propio aparato de seguridad del Kremlin. El periodista Christo Grozev reveló que Vasin habría trabajado hasta agosto de 2025 como "experto jefe" para NTC Atlas, una empresa asociada al FSB especializada en tecnologías de vigilancia, ahora integrada en el conglomerado estatal Rostec. Su currículum, publicado por Grozev, lo describe como un experto militar con experiencia como jefe del Estado Mayor de un regimiento y responsable de una estación de comunicaciones por satélite, roles que suelen requerir rango de teniente coronel. El FSB evitó comentar estas revelaciones, enfocándose en cambio en la supuesta simpatía de Vasin por la oposición rusa y su cercanía a la Fundación Anticorrupción del disidente Alexéi Navalni.
El papel clave de Alexéyev y el contexto diplomático sensible
Como alto mando del GRU, Alexéyev ha sido vinculado a la supervisión de la Unidad 29155, acusada por gobiernos occidentales de operaciones encubiertas en Europa y sabotajes informativos, lo que ha llevado a que varios de sus miembros sean buscados por el FBI. Además, jugó un rol crucial en la relación del Kremlin con el grupo mercenario Wagner, motivo por el cual estuvo bajo sospecha durante el intento de golpe contra Putin en 2023. El atentado se produjo en un momento diplomático especialmente delicado, días después de una reunión en Abu Dabi entre delegaciones rusas, ucranianas y estadounidenses para explorar vías de desescalada, en la que participó su jefe directo, Ígor Kostiukóv.
El canciller ruso, Serguéi Lavrov, acusó a Kiev de intentar sabotear este proceso, aunque el Kremlin evitó declarar que el ataque signifique una ruptura formal de las conversaciones. El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, se limitó a desear una pronta recuperación a Alexéyev y a señalar que la seguridad de los altos mandos compete a los servicios especializados, un mensaje interpretado como reflejo de la incomodidad del Kremlin ante lo que es ya el cuarto ataque contra un general ruso en poco más de un año.
Implicaciones más amplias y especulaciones internas
Más allá de la autoría, el atentado expone tensiones dentro de la élite rusa y alimenta especulaciones sobre posibles luchas internas o fallos de contrainteligencia. Este incidente no solo reaviva el "juego de espías" entre Moscú y Kiev, sino que también pone en evidencia las vulnerabilidades en la seguridad de los altos mandos rusos, generando interrogantes sobre la cohesión y eficacia de los servicios secretos en un contexto de creciente inestabilidad regional. La situación subraya la complejidad del conflicto en curso y los desafíos para cualquier avance diplomático significativo.